¿Vale la pena pedir un préstamo para iniciar tu propio negocio?

Uno de los dilemas que evita el primer paso para emprender es el capital inicial. Y muchos emprendedores suelen hacerse la siguiente pregunta: ¿Es una buena idea pedir un préstamo para iniciar con mi negocio?

En los últimos años, el incentivo al emprendimiento ha crecido a pasos agigantados. Esta es una tendencia en varios países que va de la mano con el desarrollo económico: el emprendimiento ha pasado a ser sinónimo de desarrollo social.

Es necesario, sin embargo, poner en pauta todas las cuestiones relacionadas con el tema, con el objetivo de orientar a las personas que tienen el sueño y el deseo de poner en marcha un negocio propio y ser, verdaderamente, “sus jefes”. No podemos dejar que un sueño se convierta en una pesadilla, por falta de orientación y experiencia.

Sabemos que son muchos los dilemas, pero uno de los que se presenta con mayor relevancia y por el que se llega a posponer indefinidamente; o incluso a evitar dar el primer paso para emprender, es el capital inicial.

Préstamo para iniciar negocios

Préstamo para iniciar negocios

Estimado emprendedor, pedir un préstamo pocas veces llega a ser viable. Iniciar una actividad emprendedora en función exclusivamente del capital de terceros representa un endeudamiento inicial del negocio, con un alto riesgo para los resultados financieros de la empresa, teniendo en vista que no se tiene certeza de entradas en el cuadro que posibilitarán el pago de los compromisos asumidos con ese capital.

Un alto endeudamiento inicial deja la empresa más sensible a las variaciones de ventas, pudiendo hasta llegar a cerrar las puertas en períodos de baja rentabilidad, ya que no tendrá condiciones de sostener sus finanzas durante este período.

Otro factor importante es que las instituciones financieras difícilmente aceptan financiar el capital total de una empresa, teniendo en cuenta el alto riesgo que pueden correr.

Probablemente, la mejor manera de la realización de un sueño de emprendedor es la de utilizar el capital propio, ya que así se tiene el dominio sobre el mismo y la búsqueda de aprender a equilibrar los gastos y limitar las inversiones. En el inicio de una actividad emprendedora, la seguridad es el principal camino para el éxito.

En caso de que no cuentes con el capital necesario, se puede dividir el capital inicial entre el capital propio y capital de terceros. Se puede buscar, por ejemplo, adquirirlo por medio de socios inversores o incluso empezar un pequeño negocio y ampliarlo poco a poco, lo que requiere de poca inversión.

Nuca hay que olvidar que antes de comenzar a elaborar un plan de negocios, dejando claro cuál es el destino del capital de terceros en este inicio de actividad. Además, este capital o préstamo no puede superar el 20% del valor neto de tus proyecciones de ventas en los primeros meses de actividad.

Recuerda, estimado emprendedor: más importante que los préstamos es la capacidad de la rentabilidad y la sostenibilidad de tu negocio, así como la capacidad de honrar tus compromisos. El endeudamiento puede llevar al desequilibrio y evitar que la empresa siga funcionando.

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