Testamento

Al oír la palabra herencia, uno empieza a pensar en algún dinerillo, quizá una casa o tal vez un coche, pero a pocos se les pasa por la cabeza que una herencia también puede conllevar deudas. Por eso, antes de aceptar una, ten en cuenta que si existiesen obligaciones pendientes superiores al valor de la misma, el heredero responde con sus propios bienes.

Ahora bien, antes de verte envuelto en semejante situación, la ley establece mecanismos para que puedas saber el estado de la herencia antes de aceptarla sin más. Así, el cauce adecuado para ello se denomina «beneficio de inventario«, que te permite conocer las deudas pendientes y responder a ellas únicamente con los bienes de la herencia. De esta forma, si aceptas una herencia a beneficio de inventario, si las deudas superan los bienes, no recibirás nada, pero tampoco tendrás que responder con tu patrimonio. En caso contrario, se saldarán las deudas y conseguirás la parte que te corresponde.

Si no deseas acogerte a esta posibilidad porque preveas que las deudas superan los bienes que recibirías, directamente puedes negarte a aceptar la herencia.

Ahora bien, si aceptas la herencia, normalmente, sabrás lo que te ha correspondido cuando se de lectura al testamento, que no es otra cosa que el documento a través del cual una persona dispone de sus bienes, después de su fallecimiento, pero para que sea válido debe realizarse bajo unas formas específicas.

Además de todas las disposiciones que hace el testador referentes a su ultima voluntad y la disposición de sus bienes inmuebles, puede contener cláusulas en las que se establecen determinadas condiciones que han de cumplir los herederos para poder disfrutar de los bienes.

Cualquier persona puede realizar un testamento, a excepción de aquellos que la ley considera incapaces, es decir, los menores de catorce años, excepto si se utiliza la forma escrita y aquellos que no estén en pleno uso de sus facultades mentales a juicio del notario y los testigos en el momento de presentarlo. Pero incluso un demente que tenga algunos periodos de lucidez podrá testar ante notario, siempre que dos médicos reconozcan su capacidad y lucidez para efectuar el documento en ese momento.

Pero, puesto que no todos los testamentos son iguales, ¿qué tipos de testamentos existen?

  • Cerrado. Es aquel en el que el testador no ha revelado su última voluntad, pero ésta se encuentra contenida en el pliego presentado y se conocerá en el momento en el que el notario dé lectura al testamento delante de los testigos.
  • Abierto. Aquí, la ultima voluntad la comunica el testador ante el notario y tres testigos. Es una de las más recomendables, puesto que se puede contar con el asesoramiento del notario para hacerlo, pero supone un coste en aranceles notariales en torno a los 90 euros.
  • Ológrafo. Sólo se puede utilizar en el caso de que el testador sea mayor de edad. Es aquel testamento que escribe y firma el propio testador de su puño y letra, sin ser válido el uso de ordenador o máquina de escribir. Además es imprescindible señalar el año, mes, y día en que se otorga. El plazo de caducidad es de cinco años.Una vez que se produzca el fallecimiento del testador, es necesario que la persona que lo tenga en su poder lo presente ante el juzgado de primera instancia correspondiente al último domicilio del testador o el del lugar donde éste haya fallecido.

    No suele ser útil, excepto en el caso de riesgo inminente de muerte porque puede ser complicado comprobar su autenticidad, es posible que existan malinterpretaciones en su aplicación, puede perderse, deteriorarse…

  • Con cláusula «soci». Se aplica cuando los cónyuges con hijos, deciden hacer dos testamentos simultáneos, en los que cada uno deja al otro el usufructo de los bienes (uso y disfrute de los bienes sin ser propietario de ellos), pudiendo optar a recibir el usufructo de la legítima (derecho de los herederos forzosos) y la plena propiedad del tercio de libre disposición. Eso sí, para poder vender los bienes es necesario el consentimiento de los hijos.
  • Popular. Es aquel que realiza el padre en el nombre de sus hijos menores o incapacitados.

Aunque éstos son los casos habituales, existen otros tipos de testamentos, entre otros, los realizados en entornos militares en términos de guerra. Pero, en cualquier caso, sea del tipo que sea, un testamento puede ser cambiado en cualquier momento.

Ahora bien, no siempre todo es tan sencillo como dar lectura a las últimas voluntades del fallecido y aplicarlas. Por ejemplo, ¿qué ocurre cuándo no existe testamento?

Testamento de Isabel la Católica

Testamento de Isabel la Católica

¿Qué ocurre si no hay testamento?

¿Has pensado alguna vez en hacer testamento? Normalmente no nos gusta hablar de ello por aquello de no enfrentarnos a nuestra propia muerte, pero desde el punto de vista estrictamente económico es un tema de gran interés por las repercusiones que conlleva. Así, si por el momento no quieres hacerlo, al menos, asegúrate de las consecuencias de tu decisión.

Ante una herencia pueden aparecer dos casos, en función de si se ha realizado testamento o no, siendo el tratamiento totalmente diferente.

Lógicamente, puedes hacer testamento a favor de quien desees, pero tienes que respetar en todo momento los derechos de los herederos forzosos por ley. Éstos se conocen como derechos legítimos y afectan a:

  • Legítima de los hijos y descendientes. Por ella éstos tienen derecho a las dos terceras partes de la herencia (legítima estricta), aunque la mitad puede destinarse como mejora a favor de algunos hijos o descendientes (tercio de mejora) y la otra mitad repartirla entre los hijos a partes iguales.
  • Legítima de los padres y ascendentes. Supone la mitad del haber que heredan los hijos y sus descendientes, pero si concurre con el cónyuge del fallecido, la legítima es un tercio y al cónyuge le corresponde el usufructo de la mitad.
  • Legítima del cónyuge viudo. Es en usufructo, pero es diferente en función de los implicados en la herencia. Así, supone un tercio si concurre con los hijos y sus descendientes, la mitad si lo hace con los ascendientes y las dos terceras partes si está solo. Pero en el caso de que éste estuviera separado por sentencia firme o de mutuo acuerdo, no tendrá ningún derecho sobre los bienes del causante.

Sin embargo, pese a las legítimas, puedes desheredar a tus herederos forzosos si acontece alguno de los casos previstos por la ley. En el caso de los hijos se trata de: haber negado los alimentos al padre, haberlo maltratado a través de hechos o palabras y haber entregado a la hija o nieta a la prostitución. En cuanto a la desheredación del cónyuge los casos contemplados son: haber incumplido grave o reiteradamente los deberes conyugales, haber negado alimentos a los hijos o al otro cónyuge y haber atentado contra la vida del cónyuge testador.

Ahora bien, en el caso de que no haya testamento el procedimiento a seguir pasa en primer lugar, por la solicitud ante notario de una declaración de herederos ab intestato, por parte del cónyuge, ascendientes o descendientes. También podrían solicitarla otros posibles herederos, pero en ese caso, tiene que concederla un juez de Primera instancia.

Ten en cuenta que, además de cuando no se haya realizado, estaremos ante una herencia sin testamento en otras situaciones como: cuando el testamento no contiene heredero para repartir los bienes, cuando muere el heredero antes de fallecer el testador o cuando el heredero designado es incapaz de suceder.

En cualquiera de esos casos, la sucesión legítima seguirá un orden preestablecido:

  • Línea recta descendente. En primer lugar heredarán los hijos a partes iguales, seguidos de los nietos que heredarán por derecho de representación.
  • Segunda línea ascendente. Si no existiesen ni hijos, ni nietos, heredarán los padres a partes iguales. A falta de éstos, se aplica el criterio de proximidad en el parentesco, dividiéndose la herencia equitativamente en el caso de que existan varios ascendiente con el mismo grado y línea. Ante la ausencia de los anteriores, heredará el cónyuge viudo según las condiciones mencionadas anteriormente.
  • Línea colateral. Afecta en primer lugar a los hermanos y sobrinos. Si concurren los hermanos del padre y madre con medio hermanos, a los primeros les corresponde el doble, pero en el caso de que sean hermanos de padre y madre heredarán a partes iguales.

Si concurren hermanos con sobrinos, éstos últimos heredan por representación en favor de los hijos de hermanos.

En última instancia, en el caso de que el fallecido no tenga ni parientes, ni hijos, ni cónyuge, el Estado será el beneficiario de la herencia, de la que se destinará una tercera parte a instituciones de beneficencia del domicilio del fallecido, otra a instituciones municipales y el resto se ingresará en las arcas del Tesoro.

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