Técnicas de estudio

Lo primero que debes hacer a la hora de abordar un tema es leerlo. No pienses que te va a hacer perder tiempo, al contrario, te permitirá hacerte una idea general del mismo y saber «de qué va«. A la vez irás percibiendo tu nivel de conocimientos, pues debes intentar relacionar los nuevos contenidos con los que ya tienes, verás que en realidad no todo es nuevo para ti. Técnicas de estudio.

Tras esta primera lectura ya estás en condiciones de subrayar el tema, pues ya te has hecho una idea general con la lectura. La misión de un buen subrayado es eliminar materia, por lo que no debes subrayarlo todo, sino el menor número posible de palabras que recojan las ideas fundamentales. Existen muchas técnicas pero la forma de subrayar es personal, no hay un método mejor que otro. Puedes subrayar con un solo color marcando con doble trazo las ideas principales a las que se subordinan el resto o utilizar bolígrafos de varios colores, también puedes utilizar otros símbolos como el asterisco para marcar aquellos párrafos en los que se ejemplifica la teoría. El subrayado debe tener sentido, no desprecies su importancia, pues será él el que te permitirá hacer el resumen.

El resumen debe recopilar las ideas que previamente has subrayado y deben estar expresadas con tus propias palabras, respetando siempre el mensaje del texto. No olvides que siempre recordamos mejor lo que hemos hecho o escrito nosotros que lo de otros. No te conformes con el resumen que muchos autores dan al final de cada lección.

Técnicas de estudio en las oposiciones

Técnicas de estudio en las oposiciones

Una vez hecho el resumen debes seguirlo para hacer el esquema, que debe ser personal en su realización pero respetando los contenidos del tema. El objetivo de un buen esquema es mejorar la asimilación, con él facilitarás tus repasos y favorecerás el proceso de memorización. En el esquema debes poner palabras clave, palabras significativas que te permitan ir rellenando los apartados, a las ideas principales se deben subordinar las secundarias. Puedes usar números, letras, llaves… no hay un sistema mejor que otro, el mejor será siempre el que más te facilite a ti el aprendizaje.

Cuando hagas tus esquemas y resúmenes, organiza de forma lógica los contenidos, relaciónalos entre sí para que tengan sentido y se integren en un todo, así tu aprendizaje será de mayor calidad y te resultará más difícil olvidarlos. Si un tema requiere más tiempo, dedícaselo, a la larga te producirá beneficios.

Ya has hecho la mayor parte del trabajo, ahora debes memorizarlo y consolidarlo. Coge el esquema y ve desarrollándolo en voz alta, intentando seguir el resumen que hiciste, fíjate en cuáles son los puntos que has olvidado, ya que serán los que tengas que reforzar. Repite el tema tantas veces como sea necesario, hasta que seas capaz de reproducirlo correctamente.

Todo este trabajo de nada servirá si te olvidas de la última parte del estudio: el repaso.

El tiempo es el mejor aliado del olvido ya que la mente tiende a olvidar para dejar paso a nuevos aprendizajes, por eso es necesario repasar los temas. De nada te sirve estudiar si a la semana siguiente lo has olvidado, solo te causará nervios, desesperación y una baja autoestima.

Según los estudiosos del tema, al día siguiente, si no repasamos, perdemos entre un 60 y un 70% de la información. Si seguimos sin repasar, al final de la semana se pierde un 10 o 20% más. Por este motivo aconsejan los expertos hacer un primer repaso el mismo día en el que hayamos estudiado el tema, el segundo al día siguiente, el tercero a la semana siguiente, el cuarto al mes y el quinto y último unos días antes del examen.

Si lo analizas, el tiempo invertido en los repasos es poco comparado con los beneficios: conseguir que los contenidos vuelvan a estar en la memoria al 100%.

Para repasar puedes escribirte el esquema e intentar reproducir el tema de forma oral o escrita. Si tienes lagunas en determinados apartados consulta el resumen. Vuelve a repetirlo de nuevo mentalmente, hasta que lo reproduzcas de forma completa, tal y como lo estudiaste.

Puedes utilizar el método que desees, el oral es más rápido y te permite memorizar al tiempo que te escuchas; el escrito, aunque más lento, favorece el sobreaprendizaje y es muy útil para memorizar. Recuerda, debes marcarte un día a la semana para hacer repasos.

La importancia de las técnicas de estudio. Objetivos y horario de trabajo

A pesar de que nos hemos pasado la mayor parte de nuestra vida estudiando son muchos los problemas que se presentan cuando tenemos que enfrentarnos a una oposición.

Estudiamos y estudiamos pero, cuando retomamos los temas, solemos tener la sensación de que hemos olvidado todo, de que no es proporcional el tiempo que invertimos con los resultados que conseguimos.

Lo que tenemos que hacer en estos casos es:

1. Dejar de lamentarnos y echarle la culpa al poco tiempo de que disponemos.
2. Buscar las causas del problema para encontrar soluciones.

Seguramente cuando analicemos esta situación nos daremos cuenta de que todavía no sabemos estudiar. Estamos acostumbrados a empollar, a memorizar, lo cual puede ofrecer resultados cuando se trata de unos pocos temas, y siempre siendo conscientes de que pronto olvidaremos esos contenidos. Pero no es empollar lo que necesita un opositor que quiere sacar su plaza. Un opositor necesita aprender conocimientos, es decir, asimilar contenidos e integrarlos en el conjunto de los que ya posee.

La importancia de las técnicas de estudio. Objetivos y horario de trabajo

La importancia de las técnicas de estudio. Objetivos y horario de trabajo

Así pues, la solución a nuestro problema está en aplicar unas buenas técnicas de estudio que nos permitan adquirir destrezas y habilidades. Estas técnicas no requieren cualidades innatas, por lo que cualquier persona puede ponerlas en práctica, solo necesitarás voluntad, disciplina y esfuerzo, sobre todo al principio, hasta que hayas adquirido hábito de estudio.

Recuerda, saber estudiar no es empollar, no es repetir hasta la saciedad contenidos cuyo mensaje nos resulta incomprensible, saber estudiar es un proceso que requiere concentración, capacidad organizativa, crítica, analítica y sintética. Aunque al principio tengas la sensación de que pierdes más tiempo, persevera, conforme vayas cogiendo práctica ganarás velocidad, y lo que es más importante, recordarás los contenidos.

Márcate un objetivo mientras estudias oposiciones

Tu objetivo es aquello que pretendes conseguir con tu estudio. Escríbelo y tenlo siempre a mano, él te hará recordar en los momentos bajos por qué decidiste opositar.

Por supuesto tu objetivo último como opositor es conseguir una plaza, pero debes plantearte qué te aportará, ya que estas aportaciones serán tu mayor motivación. Para algunos conseguirla supondrá tener por fin un trabajo fijo, para otros traerá consigo la realización de sueños, como poder vivir de forma independiente.

Todos los objetivos son legítimos, propios y diferentes para cada uno. Escríbelos y los tenlos siempre a la vista, si en algún momento tu moral decae o has olvidado por qué te metiste en esto, léelos, ellos te harán recordar por qué opositas y todo lo que conseguirás con tu plaza.

Debes marcarte objetivos a corto plazo (estudio de determinados temas) y a largo plazo (aprobar la oposición). La consecución de pequeños objetivos te llevará a alcanzar tu objetivo final.

El factor tiempo en el estudio de las oposiciones

Todos tenemos, en mayor o menor medida, tiempo para estudiar, recuerda que lo importante no es tanto la cantidad sino la calidad de nuestro estudio y la gestión que hagamos de nuestro tiempo.

Elabora a conciencia tu guión de trabajo, reparte las horas que tienes entre los temas, atendiendo a su dificultad y cúmplelo a rajatabla. Tenlo siempre a mano y haz que tus amigos o familia lo respeten. Es preferible que los llames tú en tus descansos a que lo hagan ellos en tus momentos de estudio. Si no dispones de un lugar tranquilo, acude a una biblioteca.

Consejos a tener en cuenta a la hora de hacer tu horario:

  • Márcate objetivos semanales y, basándote en ellos, elabora el horario diario.
  • No te propongas imposibles, intenta ser realista y flexible, un horario bien hecho es el que nos permite introducir cambios de última hora, sin trastocar toda nuestra jornada de estudio.
  • El lema no es estudiar, estudiar, estudiar… sino estudiar y descansar, estudiar y descansar. Haz un descanso de diez minutos por cada cincuenta de trabajo. Puedes aprovechar estos minutos para picar algo, llamar a alguien o hacer pequeños ejercicios de descanso mental consistentes en relajar y contraer sucesivamente los músculos y cambiar de postura, intentando activar aquellas partes de tu cuerpo que han estado inactivas durante el estudio. También pueden ayudar los ejercicios respiratorios, consistentes en hacer respiraciones profundas.
  • Ten en cuenta todas tus actividades, si haces deporte o dedicas parte de tu tiempo a otra actividad, inclúyela en tu plan. Incluso debes reservar algunos momentos para el ocio en los que te aconsejamos que te desconectes, no te dediques a quedar con los amigos o tu pareja para martirizarlos, recuerda que has salido para darle un descanso a tu mente.
  • La planificación debe ser variada, combina el estudio de la teoría con la práctica y haz pausas cada vez que cambies de actividad. Empieza por un estudio de dificultad media, sigue con otro de mayor dificultad y reserva el último periodo para actividades más fáciles o que requieren menor concentración, ya que el aprendizaje comienza a ser efectivo una vez que han pasado los primeros treinta minutos.
  • Reserva todos los días parte de tu tiempo para repasar, tu mayor enemigo será siempre el olvido.

Si elaboras todos los días un buen horario, no solo aprovecharás mejor tu tiempo, sino que crearás un hábito que te permitirá estudiar con menor esfuerzo y mejorar tu concentración. Tu estado anímico también mejorará por la satisfacción que te producirá conseguir objetivos. Son muchos los libros que encontrarás en el mercado sobre técnicas de estudio, da un repaso en alguna librería cercana si quieres profundizar sobre el tema.

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