4 tácticas para evitar (o al menos retrasar) el despido

Ser despedido nunca será fácil, pero usted sufrirá mucho más si la noticia es totalmente inesperada. Además de doloroso, el factor sorpresa hace que el golpe más violento para su estabilidad financiera.

El problema es que la mayoría de la gente sólo se da cuenta de la inminencia de su despido cuando ya es demasiado tarde. “Mucha gente ignora o niega los indicios porque no quiere salir de su zona de confort“, afirma Rafael Souto, CEO de la consultora Produtive. Al ignorar el fantasma del despido, sin embargo, usted está perdiendo tiempo y oportunidades de reaccionar.

Los signos suelen proceder de fuera para dentro. ¿Su empresa está pasando por dificultades en medio de la crisis económica y ha hecho repetidas reestructuraciones y recortes de personal? La señal de color amarillo, dice Souto. Cuando los despidos llegan a su departamento y colegas cercanos comienzan a ser despedidos, es preciso afinar aún más los sentidos.

El comportamiento del gerente también puede dar algunas pistas de que el círculo se está cerrando sobre usted. “Si usted es el siguiente de la lista, el jefe puede empezar a tratarlo de forma más objetiva, menos cariñosa que de costumbre, porque no quiere parecer falso delante de alguien que en breve será despedido”, explica Yuri Trafane, socio de la Ynner Entrenamientos.

Cuidado: estar atento a los indicios de un despido no significa creer en todas las predicciones catastrofistas de sus compañeros de trabajo, o sucumbir a la melancolía colectiva que suele contaminar ambientes en crisis.

Lo importante es ser capaz de anticiparse a los acontecimientos y trazar un plan. En el mejor de los casos, usted puede evitar su despido. En el peor, al menos ganarás tiempo para organizarte económicamente y avanzar en la búsqueda de un nuevo empleo.

Ejecutivo preocupado porque ha sido despedido

Ejecutivo preocupado porque ha sido despedido

Pero, ¿cómo realizar esta hazaña? Souto y Trafane dan los siguientes consejos:

1. Llame a su jefe para tener una conversación franca

Discutir abiertamente sus sospechas con su jefe es arriesgado, pero en ciertos casos puede evitar lo peor. “Pieza de retroalimentación para saber si hay algún problema en su comportamiento que se puede revertir y, así, evitar su despido”, dice Trafane. Como mínimo, usted pasará el recado de que está comprometido y preocupado en mejorar.

Todo depende, claro, del nivel de intimidad que tenga con su jeje. Si hay confianza entre ustedes, y él admite que usted será el siguiente en la lista, la conversación puede evolucionar a un acuerdo. “Usted puede negociar el plazo para la salida o sus horarios de trabajo para tener tiempo de hacer entrevistas de trabajo, por ejemplo”, explica Souto.

2. Parecer lo que eres

Ya sea que quieras o no, vivimos en un mundo de apariencias. No significa que usted tendrá éxito siendo una hermosa caja vacía—, sino que sus competencias no se sostienen sin alguna dosis de marketing personal.

“Si el trabajo está amenazado, muestra que ellos te necesitan”, aconseja Trafane. No basta con trabajar más: es preciso divulgar los resultados que ha generado, ya sea en los informes y mensajes de correo electrónico, ya sea en conversaciones o reuniones. Un profesional competente y productivo también debe ser excelente.

3. Posiciónese como socio del negocio

¿Corre el riesgo de ser despedido porque las finanzas de la empresa van mal? Una salida es diferenciarse por el optimismo. Esto es así porque los pesimistas y demandantes suelen los primeros en la lista de exenciones de una compañía en crisis.

Para Souto, las empresas tienden a mantener a los empleados más colaborativos y positivos del grupo, esto es, aquellos que actúan como si también fueran dueños del negocio. Aunque esto no impida su despido, es posible que usted camine hacia el último hacia la “cola” del paro y, así, ganar algo de tiempo para planificar sus próximos pasos.

4. Trate de averiguar si usted puede ser cambiado de departamento

Otra táctica para retrasar el cierre de la empresa es investigar si su trabajo puede ser aprovechado en otra área de la empresa, que esté a salvo de los recortes. Así, a pesar de que usted tenga que salir de su departamento original, todavía mantendrá su empleo.

Esta solución suele positiva para quien invierte en la creación de redes internas en la empresa. “Es importante que usted sea una persona bien relacionada en la empresa con todos, para saber qué áreas necesitan de nosotros”, explica Souto. En algunos casos, también ayuda a estar atento a los canales de difusión de vacantes de la compañía en internet o en redes sociales como LinkedIn.

Cómo evitar que te despidan del trabajo

Existen muchas razones por las cuales podrías ser despedido de tu trabajo. Algunas de estas razones están fuera del alcance de tu mano, como, por ejemplo: la empresa en la que trabajas está perdiendo dinero y está haciendo recortes de personal; el departamento en el que trabajas fue eliminado; o incluso que se ejecutó una fusión de compañías, marcas o empresas y repentinamente de has vuelto redundante como trabajador.

Sin embargo, hay algunos motivos por los cuales podrías ser despedido del trabajo y éstos sí están a tu disposición y dependen principalmente de ti, tu actitud y desempeño, por ejemplo, no cumples con las cotas de rendimiento para la empresa, o tienes una mala relación con tu jefe.

Y, a pesar de que no te puedes hacer invulnerable a una inesperada llamada a la oficina de tu jefe, puedes seguir los siguientes consejos para mantener tu puesto de trabajo:

Comprende las prioridades

Desafortunadamente, en el actual ambiente corporativo Darwiniano (sobrevive el que mejor se adapte), no puedes simplemente limitarte a cumplir tus expectativas de rendimiento; la manera de ganarte tu puesto de trabajo es entender los objetivos y estrategias de la compañía y las prioridades de tu jefe, entonces deberás alinear tu rendimiento en el trabajo con estas.

Por lo tanto, sé resistente, flexible, y adáptate a tus áreas de trabajo y exigencias lo mejor que puedas.

Aprende a comunicarte con tu jefe

Haz un esfuerzo para entender el estilo de gestión y las necesidades de tu jefe, para luego poder usarlo a tu favor. Aprende a expresar e interpretar correctamente la información y a hacer preguntas estratégicamente, de una forma en la que se reflejen los hábitos de comunicación de tu jefe; es decir, trata de hacer el trabajo de tu jefe más fácil, haciendo preguntas como “¿Necesitas encargarte personalmente tú de eso? Podría ocuparme de ello por ti.” Esto puede hacerte ganar una buena reputación, un mejor perfil laboral y buenos comentarios.

¿Cuáles son los derechos en el despido?

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Mantente en la cultura

Comportarte de una forma antiética para la “cultura” de tu compañía es la forma más rápida de perder tu trabajo. Por ejemplo, no expreses públicamente tu desacuerdo cuando se haga un consenso en una reunión con el jefe de la empresa.

También asegúrate de asistir a los eventos corporativos, fiestas, y almuerzos de la empresa, pues estos demuestran la camaradería entre los empleados, incluso si eres introvertido.

Mejórate continuamente

Siempre busca nuevas formas de ser un mejor empleado. Si no lees el periódico (tópicos empresariales) o atiendes a al menos dos conferencias de negocios al año, probablemente termines despedido. Adicionalmente, realiza al menos un curso por año para el mejoramiento personal, el cual puedas transferir a tu trabajo para desempeñarte mejor.

Las cosas pequeñas cuentan

Muchas de las cosas que te enseñaron de pequeño todavía se mantienen en cuenta: sé pulcro, puntual; siempre agradece por algún favor; no comiences peleas; comparte; felicita a los demás por sus logros y dale la bienvenida a los nuevos empleados.

El resultado

Todos estos son consejos que te aportarán muchos puntos al momento de realizar ascensos, evitar que te recorten del personal, ser despedido por mala conducta, apatía o mal rendimiento, entre otros aspectos. Esto te garantizará un ambiente laboral favorable, sin embargo, siempre debes estar preparado para lo peor.

Estos son los signos de que tu despido está cerca

La crisis económica tiene consecuencias muy concretas: no faltan los números y las estadísticas sobre los negocios que cerraron las puertas o de las personas que perdieron sus empleos como resultado de las turbulencias vividas por el país.

Hay otros efectos de la recesión, vinculados a factores emocionales, son menos palpables. La frecuencia de los despidos crea ‘fantasmas’. Hay un clima de pánico, muchas veces infundado, de que cualquiera puede ser despedido en cualquier momento.

Según una investigación de la Confederación Nacional de la Industria (CNI), el miedo al desempleo nunca ha sido tan alto en España. En junio de 2016, el indicador alcanzó el nivel más alto desde 1999, cuando comenzó a ser medido por la institución.

No demora para que el miedo a ser el siguiente en la lista se convierte en paranoia: hasta un “buen día” ser ignorado por el jefe, por pura distracción, puede inculcar en el trabajador la falsa certeza de que lo peor está por llegar.

Es preciso resistir a la manía de persecución, incluso para salvar su empleo. Un trabajador demasiado preocupado por la posibilidad de despido se encuentra desmotivado y vacío, algo que irónicamente puede llevarle al despido.

Para evitar que el miedo alimente la amenaza, es importante distinguir entre situaciones imaginarias de evidencias concretas: todo con la obvia salvedad de que es imposible predecir el futuro.

Para empezar, haga una valoración de su entorno. ¿Cómo va la salud financiera de la empresa donde usted trabaja? ¿Cuál ha sido la frecuencia de los despidos? ¿Los despidos son puntuales o llegan a departamentos enteros? ¿Los recortes son motivados por el bajo rendimiento de estos trabajadores s o sirven para rebajar costos fijos del negocio? Las respuestas pueden indicar si los despidos son puntuales o si reflejan una onda que puede llegar hasta usted.

La señal es más grave si los despidos se suceden, pero los resultados de la compañía no mejoran. Si hay cambios estructurales a la vista, como adquisiciones o fusiones, también es importante estar alerta, ya que muchas veces ellas conllevan exenciones de personal.

Dicho esto, no siempre el despido es el resultado de factores externos: en muchos casos, el problema está en su desempeño. El cobro por resultados es mucho mayor en la crisis. Si usted no ha logrado alcanzar sus metas o ha cometido un error muy grave, es bueno estar listo para ser despedido.

Prestar atención a la frecuencia de las evaluaciones negativas también es esencial. No es necesario que se desequilibre o se ponga de los nervios con cualquier crítica, pero es razonable preocuparse por los comentarios acerca de su trabajo que no mejoran con el tiempo. Después de todo, la paciencia de las empresas con los empleados de bajo rendimiento es cada vez menor.

Otros puntos de atención son el tamaño del equipo y su posicionamiento en relación a sus compañeros. Comprueba si existe ociosidad, esto es, si la oficina está muy llena y falta de trabajo. También es importante evaluar sus diferenciales en relación a los otros, esto es, si usted tiene habilidades únicas, que hacen de usted alguien imprescindible en el trabajo.

Despido: es importante diferenciar las amenazas reales de mera paranoia, dicen los expertos (Thinkstock/BernardaSv/)

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¿Cómo estar seguro de que no te van a despedir?

La mayor parte de las empresas da pistas bastante claras para el empleado a punto de ser despedido. Sin embargo, las evidencias son un poco más sutiles en algunos casos.

¿Usted dejó de ser llamado a reuniones en las que ha participado? ¿No está siendo actualizado sobre nuevos proyectos? ¿Las personas lo están “saltando” a usted y van a hablar directamente con sus subordinados? De forma general, ¿el alcance de sus actividades está disminuyendo?

En caso de que la respuesta sea positiva, más le vale estar atento. Después de todo, en medio de la crisis económica, las personas suelen recibir más tareas, y no menos: si usted está siendo “librado” de trabajo, mientras que todos los demás tienen más curro, tal vez hay algo malo.

Por supuesto que hay mucha subjetividad en todas estas percepciones y, por eso, la mejor forma de diferenciar la paranoia de la realidad es la búsqueda de una conversación franca con su jefe sobre el futuro de su empleo.

Si has construido una relación de amistad y confianza con su gestor, sea sincero y pregunte directamente a él si hay posibilidades de que usted pueda ser despedido. En el mejor de los casos, usted será tranquilizado de que todo está bien; en el peor, ganarás tiempo para planear tus próximos pasos.

Confirmada o no, la amenaza del despido puede ser un valioso estímulo para reflexionar sobre la propia carrera profesional.

La necesidad de convertirse en relevante para evitar un despedido hace mucha gente invertir en su propia formación, asumir nuevas responsabilidades y subir posiciones en la empresa. También es el momento privilegiado para reevaluar sus opciones, considerar nuevos empleadores y estudiar la posibilidad de trabajar en otras áreas.

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