Orientación educativa

Mediante el desarrollo de este artículo vamos a ver en primer lugar cuáles fueron los orígenes de la orientación, es decir, ¿cómo surge la Orientación?, ¿a qué necesidad responde la orientación? Así como también iremos avanzando en la concreción de una definición integradora de las distintas aportaciones que a lo largo del tiempo han ido elaborando los distintos profesionales que han ahondado en el estudio y práctica de la orientación.

Así también, profundizaremos en la relación existente entre el campo de la orientación y de la educación estableciendo los elementos comunes de actuación, así como su concreción dentro del sistema educativo español en la Reforma, materializándose en el cumplimiento de unos objetivos, de una estructura organizativa con unas funciones a llevar a cabo, bajo unos principios a tener en cuenta, para terminar dando un repaso a los recursos que se pueden poner en práctica para la labor de la orientación como actividad educativa.

La importancia que se da a la orientación educativa y profesional en el sistema educativo actual queda remarcada por el tratamiento que recibe en las leyes orgánicas que lo regulan. Así la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación incluye la orientación educativa y profesional como uno de los principios de la educación, y como uno de los factores favorecedores de la calidad de la educación.

La orientación como actividad educativa

Orígenes y definición de la orientación educativa

Los historiadores de la orientación coinciden en señalar que la primera década del siglo XX marca los inicios de la práctica de la orientación, como una actividad organizada y dirigida al logro de específicos objetivos.

Fueron los efectos del proceso de industrialización y la propia estructura social del siglo XIX, promoviendo la especialización en el trabajo y exigiendo mayor capacidad de adaptación al individuo ante los complejos cambios que se estaban dando, lo que propició determinadas iniciativas en el campo de la orientación, aunque sólo en el ámbito de lo profesional. Ahora bien, ¿cuáles fueron esas iniciativas y cómo se desarrollaron?.

La búsqueda de una metodología suficientemente objetiva y científica que permitiera el conocimiento del individuo a fin de orientarle hacia la profesión más adecuada determina que la orientación profesional abra sus puertas a la conquista de la psicología aplicada en el campo de la medición y diagnóstico del individuo.

El Movimiento Psicométrico y Modelo de Rasgos y Factores: Desde el punto de vista de la orientación escolar caben citar las aportaciones de Binet con la elaboración de la primera Escala Mental aplicada al campo escolar y con la posterior revisión que de ésta hizo Terman, se introduce el concepto y cálculo del C.I.

Por otro lado, los estudios factoriales de la inteligencia de Thurstone y los estudios y test de Strong sobre intereses vocacionales van a dotar a la orientación de unos instrumentos de diagnóstico que consolidarán el modelo de rasgos y factores en orientación.

Este modelo girará en torno a la necesidad que tiene el orientado de conocer y comprender sus aptitudes, habilidades, intereses, ambiciones, necesidades y limitaciones a la hora de tomar una decisión.

Ahora bien, si su contribución fue desarrollar el conocimiento científico del sujeto mediante la utilización de instrumentos psicométricos, lo que no se consiguió fue permitir que el individuo pusiera en relación personal, por un lado, alternativas, y por otro, las características individuales. En definitiva, no se logró desarrollar las estrategias adecuadas para que se produjera la acción orientadora.

Movimiento de «Counseling»: Habrá que esperar a 1931, para que aparezca por primera vez el término «Counseling», (asesoramiento) como señala Aubrey (1977, 1980), término que fue empleado para definir el proceso psicológico dirigido a ayudar al sujeto para que logre la adecuada comprensión de la información educativa y vocacional en relación a sus propias aptitudes, intereses y perspectivas.

Y aunque fue ligado especialmente a las funciones de orientación académica ‑ vocacional, el desarrollo del movimiento de higiene mental y la obra de Carl Rogers (1942), pone de manifiesto la especial atención que hay que prestar a las dimensiones afectivas de la persona y conflictos personales que las mismas pueden generar, para que amplíen las funciones de la orientación a nuevos campos y surja la atención individualizada.

Sin embargo, se genera la polémica entre asesoramiento y orientación, al elevar a teoría o modelo de orientación, lo que inicialmente fue atendido como una técnica, provocando la diversificación de los esfuerzos, pues los orientadores centraron su atención en la búsqueda de técnicas y estrategias más útiles para la resolución de problemas individuales que se les planteaban.

De esta manera, podemos comprobar que estas aportaciones tienen una característica en común y es el hecho de la desvinculación, de tales iniciativas, de los sistemas educativos formales, es decir, su carácter extraescolar pese a su intencionalidad educativa. Ello constituyó un gran obstáculo para que la orientación profesional se insertara en los programas educativos.

Orígenes estrictamente educativos de la Orientación: A principios de siglo surgió el intento de integrar la orientación, de los alumnos en el propio programa escolar. Jesse Davis fue el pionero al introducir en las escuelas secundarias el primer programa de orientación.

Pero ¿qué caminos siguió el ejercicio de la práctica de la orientación en el contexto del sistema educativo?

Por un lado, fue entendida como un medio de distribución y ajuste de los alumnos en los diferentes niveles de los sistemas educativos, pues se reconocía que no todos ellos pueden seguir iguales vías académicas o profesionales, y por otro, que las causas de desadaptación escolar están en los alumnos y que por tanto hay que corregirlos.

Así que, la Orientación fue utilizada en los diferentes niveles educativos como instrumento para resolver la distribución de los alumnos en los diferentes grupos, ramas, vías, como paso previo a la distribución de la población entre las distintas actividades que imponía la técnica del trabajo.

De esta forma, la orientación aparecía como algo marginal y sólo necesaria en ciertos momentos o etapas educativas, así como fue una tarea desarrollada al margen de los otros agentes educativos directamente implicados en el proceso.

En consecuencia, después de haber visto cómo ha evolucionado y se ha desarrollado la orientación, podemos deducir lo complejo que es establecer una definición unívoca del concepto de orientación.

No obstante en términos generales, todas las definiciones que se han dado sobre la misma, coinciden en señalar la orientación como «un proceso de ayuda profesionalizada hacia la consecución de promoción personal y madurez social» (Pérez Boullosa, 1985).

Actividades de orientación educativa

Actividades de orientación educativa

El nacimiento de la orientación educativa

Fue John Brewer, en la década de los treinta, uno de los máximos defensores en concebir el proceso orientador indisolublemente unido la proceso educativo y de desarrollo humano. Con esta afirmación, las funciones y los objetivos de la orientación vocacional, escolar y personal, desarrollada hasta el momento, quedan subsumidos en las funciones y objetivos de la educación. El equipo docente se convierte en el agente natural de lg orientación y el currículum constituye la vía natural a través de la cual han de lograrse las metas y objetivos de la orientación Educativa, en sus distintos campos.

La necesidad de interrelacionar Educación y orientación, se pone de manifiesto en cuanto a las dimensiones educativas que desarrolla la orientación. Como así son recogidas en las Cajas Rojas de la Enseñanza Secundaria.

a. Un primer elemento es el concepto de la propia educación como orientación para la vida. La educación es orientación en tanto que preparación para la vida, por lo que los aprendizajes han de ser funcionales, estar en conexión con el entorno de los alumnos y guardar relación con el futuro posible.

b. La Orientación puede verse además como asesoramiento sobre caminos diferentes. Hay casos en los que el alumno ha de elegir, y en otros, cuando se plantea la promoción de un alumno de un ciclo a otro, la evaluación de las capacidades del sujeto ha de ir acompañada de la orientación respecto a las posibilidades más interesantes de futuro.

c. La Orientación, en el Currículo de la Educación Secundaria Obligatoria, significa también educar en la capacidad para tomar decisiones propias, sobre todo aquellas que tienen mayor transcendencia personal o que comprometen el futuro.

d. La Orientación psicopedagógica consiste en la educación sobre el propio proceso educativo: en la instrucción y capacitación de los alumnos para sus procesos de aprendizaje. Que va desde la metacognición hasta el manejo de técnicas de estudio, capacidad de aprender a aprender, buscar y organizar la información, autocorrección, autoevaluación y en general aprender por uno mismo.

Objetivos de la orientación educativa

Una vez visto cómo se desarrolla la orientación, qué es la orientación y su interrelación con la educación, podemos plantearnos ¿qué objetivos específicos persigue?:

a. Contribuir a la personalización de la educación.

b. Ajustar la respuesta educativa a las necesidades educativas de los alumnos, mediante las oportunas adaptaciones curriculares y metodológicas, en un intento de adecuar la escuela a los alumnos y no los alumnos a la escuela.

c. Favorecer los procesos de madurez personal, de desarrollo de la propia identidad y de la progresiva toma de decisiones.

d. Prevenir las dificultades de aprendizaje, y en su caso, asistirlas.

e. Asegurar la continuidad educativa a través de las distintas áreas, ciclos, grados, etapas, modalidades del sistema educativo.

f. Contribuir a la adecuada relación entre los distintos integrantes de la comunidad educativa: profesores, alumnado y familias, así como entre la comunidad educativa y entorno social, asumiendo el papel de mediación y negociación entre los conflictos o problemas que puedan plantearse entre los distintos integrantes.

g. Contribuir a toda clase de innovaciones que redunden en una mejora de la calidad de la enseñanza.

Campos de la orientación educativa

¿En qué campos se van concretando estos objetivos? Podemos hacer las siguientes diferenciaciones:

Orientación personal: Proceso de ayuda a un sujeto para que llegue al suficiente conocimiento de sí mismo y del mundo que le rodea, para ser capaz de resolver sus propios problemas.

Orientación escolar: Aquella ayuda que se establece para mejorar el rendimiento académico, desarrollo de aptitudes, así como su adaptación al centro docente constituyendo su ámbito la instrucción educativa y el aprendizaje significativo.

Orientación profesional: Intenta ayudar al alumno a elegir y prepararse adecuadamente para una profesión, atendiendo a las demandas y necesidades sociales.

Orientación familiar: Es necesario asesorar y colaborar con la familia en la educación de sus hijos, haciéndoles más partícipes en el proceso educativo, dada la importante contribución e influencia que tienen para su desarrollo personal y social

Fases de la orientación educativa

1. Evaluación Inicial: El orientador debe recabar la información necesaria para efectuar una primera evaluación del problema, puesto que cuando se solicita su colaboración por algún miembro de la comunidad educativa (padre, profesor…) éstos suelen presentar los problemas de forma parcial. Así también, es necesaria para elegir el modelo de orientación a seguir y tratamiento más oportuno.

2. Período Exploratorio: Se trata de llegar a un conocimiento lo más completo posible de las múltiples facetas que integran la personalidad del sujeto, cuyas disfunciones o anomalías generan el problema o casos de estudio.

El objetivo fundamental de esta fase no son los diagnósticos sino los pronósticos, ya que sólo a partir de ellos se podrá elaborar el plan de actuación apropiado.

Para ello, habrá que centrarse, por un lado, en el área de la personalidad a que hace referencia la exploración y el modelo de diagnóstico y/o orientación elegido como más apropiado.

a. Parte diagnóstica: Que se lleva a cabo, por un lado, a través de la exploración biológica, psicológica y socio‑ambiental del sujeto, y por otro, mediante el diagnóstico pedagógico fundamentalmente, puesto que los problemas o casos que debe atender un orientador escolar tienen relación directa con el rendimiento, madurez, adaptación, trastornos en el aprendizaje, entre otros, ya que no sólo es el motivo que determina la actuación, sino que además es el tipo de diagnóstico que específicamente le corresponde a nivel de competencia profesional.

Especialmente deberá preocuparse de realizar un buen diagnóstico pedagógico en las siguientes áreas:

Rendimiento académico y madurez general del alumno.
Dominio de las materias instrumentales y técnicas.
Procesos de pensamiento, lenguaje.
Mundo de intereses, actitudes, valores y rasgos personales.
Los procesos deshabituación y adaptación.
Análisis de anomalías y trastorno’; del aprendizaje.

b. Parte Predictiva: Debemos establecer qué es lo que queremos predecir (éxito en determinadas materias, mayor ajuste emocional, cambio de conductas) por otra parte, clarificar cómo efectuar tal pronóstico, es decir, a base de qué datos y con qué criterios de referencia o validez.

La dificultad en esta fase, radica en que las variables seleccionadas como predictoras, en ciencias humanas, tienen una fiabilidad limitada.

No obstante, la estabilidad y posibilidades de cuantificación de ciertos rasgos de comportamiento hace posible que puedan elaborarse pronósticos a partir de modelos teóricos, siempre que se enuncien los mismos en términos de probabilidad.

3. Fase orientadora: Pretende poner en práctica las medidas oportunas que posibilitan superar las dificultades e inadaptaciones que perturban el desarrollo normal del sujeto. Ahora bien, esta intervención adquiere matices diversos, según el tipo de respuestas que exige cada problema específico, según su finalidad, se pueden agrupar en tres grandes bloques

a. Información y asesoramiento: Cuando al facilitar información tenemos en cuenta la situación y características de los sujetos, implícitamente estamos efectuando una valoración de los datos, lo que puede entenderse como asesoramiento. Tanto la información como el asesoramiento, tratan de prestar al sujeto una ayuda que le facilite un mejor conocimiento y comprensión de su persona y lo que le rodea, y consecuentemente, la elección de opciones coherentes con su situación.

b. Función terapéutica: Consiste en introducir las estrategias oportunas que posibiliten el cambio de conductas que en el alumno deben modificarse, dependiendo del ámbito en el que se actúa (psicológico, pedagógico o social). Otras veces, no estará en su mano aplicar directamente la terapia apropiada al caso, pero siempre dependerá de él, la selección de las estrategias y la orientación de los procesos intervinientes en la misma.

c. Función de investigación y evaluación: La investigación debe estar presente en el ejercicio de la actividad orientadora, pues es el único medio de profundizar y aportar soluciones a los diversos problemas que se generan a partir de la actividad diaria. La evaluación de los programas de orientación por el orientador, para asumir una autocrítica de su tarea como medio de perfeccionamiento y eficacia.

En conclusión, podemos llegar a afirmar que la orientación es una actividad propiamente educativa, porque de lo expuesto hasta el momento se deduce que:

Toda Orientación es educativa porque con ella no se pretende resolver los problemas al alumno, sino ayudarle a que sea capaz de resolverlos.

La Orientación es un elemento inherente al sistema educativo porque se reconoce como un derecho del alumno. Así se reconoce en el art. 14 del R.D. 732/1995 sobre derechos y deberes de los alumnos: “Todos los alumnos tienen derecho a recibir orientación escolar y profesional para conseguir el máximo desarrollo personal, social y profesional, según sus capacidades, aspiraciones o intereses”. 

Porque la Orientación en la LOGSE se recoge como parte de la función docente en su art. 60..

Porque la LOE, en su artículo 1, establece la orientación educativa y profesional como uno de los principios de la educación.

Porque la LOE considera la orientación educativa y profesional como uno de los factores favorecedores de la calidad de la enseñanza.

Porque al igual que la educación, la orientación es un proceso, un aprendizaje y su objetivo último es contribuir al desarrollo integral de la persona.

Organización de la orientación en Educación Secundaria y Formación Profesional

¿Cómo se integra y organiza la Orientación en nuestro actual sistema educativo?

Con la Ley General de Educación de 1970 se introduce, en sus artículos 125 y 127, el derecho del alumno a recibir orientación y tutoría. Esto dio lugar a que se creasen en 1977 los SOEV, para la orientación educativa y vocacional, y con la Ley de Integración Social para el Minusválido (LISMI), aparecieron en el marco educativo en el año 1982, los equipos Multiprofesionales, que se ocuparon de la escolarización, valoración diagnóstica y atención a los niños con deficiencias.

Sin embargo, la actuación puntual de los servicios de orientación creados, la escasa integración de sus intervenciones dentro del marco global de la escuela con la que actuaban, así como los escasos recursos institucionales puestos en práctica, no posibilitaron el que hiciera extensivo este derecho a todos los alumnos.

La Ley Orgánica 1/1990, de 3 de octubre, de Ordenación General del Sistema Educativo, además de seguir constatando el derecho del alumno a recibir orientación, señalaba la orientación educativa y profesional entre los factores favorecedores de la calidad y mejora de la enseñanza, a la vez que remarcaba que la tutoría y orientación de los alumnos forman parte de la función docente (art. 60.)

La Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo de Educación, también destaca la importancia de la orientación en los procesos educativos. A continuación se recogen algunas de las referencias a la orientación educativa recogidas en la LOE:

Uno de los principios de la educación señalados en el artículo 1principios de la educación es “la orientación educativa y profesional de los estudiantes, como medio necesario para el logro de una formación personalizada, que propicie una educación integral en conocimientos, destrezas y valores”.

El art. 2 señala que los poderes públicos prestarán una atención prioritaria al conjunto de factores que favorecen la calidad de la enseñanza. Entre estos factores la orientación educativa y profesional.

El art. 22. recoge los principios generales de la ESO, señalando que “en la educación secundaria obligatoria se prestará especial atención a la orientación educativa y profesional del alumnado”.

Entre las funciones del profesorado del artículo 91 se recogen dos relacionadas con la orientación y la tutoría:

“La tutoría de los alumnos, la dirección y la orientación de su aprendizaje y el apoyo en su proceso educativo, en colaboración con las familias”.
“La orientación educativa, académica y profesional de los alumnos, en colaboración, en su caso, con los servicios o departamentos especializados”.
Entre las competencias del claustro recogidas en el art. 129, se incluye: “Fijar los criterios referentes a la orientación, tutoría, evaluación y recuperación de los alumnos”.

Ahora bien, ¿cómo se organizan estos planteamientos en el sistema educativo? Según el Libro Blanco para la Reforma del Sistema Educativo, la Organización de la Orientación se ha distribuido en tres niveles:

1. Nivel de aula o grupo de alumnos. A través de la función tutorial y orientadora que corresponde a todos los profesores y en particular al profesor tutor, cuyas funciones vienen establecidas en el R.D. 83/1996 de 26 de enero, por el que se aprueba el Reglamento Orgánico de los Institutos de Educación Secundaria.
2. Nivel de Escuela o Centro Educativo, como institución integrada por el equipo docente y por los recursos materiales a su disposición, institución que conviene dotar con una unidad o Departamento de Orientación, cuyas funciones se recogen en el citado R.D. 83/1996 de 26 de enero.
3. Nivel de sistema educativo como tal, concretado en la demarcación de distrito o sector, que ha de contar con un Equipo de Orientación Educativa y Psicopedagógica (E.O.E.P.) y desde donde, en coordinación con otros programas y servicios del sistema, ha de dar respuesta adecuada y completa a las necesidades que en el sector aparecen, colaborando y asesorando, cuando sea necesario, a los dos primeros niveles de organización de la Orientación.

La organización concreta de la orientación en educación secundaria y en formación profesional se recoge en los normas que se citan:

Real Decreto 83/1996 de 26 de enero, por el que se aprueba el Reglamento Orgánico de los Institutos de Educación Secundaria.
Resolución de 30 de abril de 1996, de la Dirección General de Renovación Pedagógica, por la que se dictan instrucciones sobre el Plan de actividades de los departamentos de Orientación de los Institutos de Educación Secundaria.
Resolución de 29 de abril de 1996 a de la Dirección General de Centros Escolares, sobre organización de los departamentos de orientación en Institutos de Educación Secundaria

Estas normas recogen la composición, organización y funciones de los Departamentos de Orientación en los institutos de Educación Secundaria.

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