El Método Pomodoro puede aumentar tu concentración

A pesar de que el nombre de ser más conocido por sus deliciosas salsas de tomate – después de todo, pomodoro en italiano significa “tomate” -, el método pomodoro no tiene nada que ver con la receta. Fue así que el creador de ella, el italiano Francesco Cirillo, decidió llamarla, después de utilizar un temporizador de cocina con forma de tomate para administrar su tiempo.

La base de este método pomodoro es, básicamente, dividir el trabajo en bloques, dedicando un período de tiempo específico para cada actividad, seguido de una pausa rápida. De esta manera, usted puede mantener totalmente centrado durante el plazo propuesto y realizar aún mejor sus funciones.

Después de muchas investigaciones, Francesco concluyó que 25 minutos es lo ideal para cada bloque, también llamados “pomodoros”. Y, pasado este ciclo, se debe hacer una pausa de cinco minutos. Al final de cuatro pomodoros, dé un mayor descanso a tu cerebro: 30 minutos.

La gran propuesta de la metodología es, no sólo optimizar el tiempo, sino también organizar mejor el día a día. Para no frustrarse, el truco consiste en separar las tareas en pomodoros que son factibles de producirse en esos 25 minutos, ni uno más, ni uno menos.

 Temporizador: la base del método pomodoro es, básicamente, dividir el trabajo en bloques, dedicando un período de tiempo específico para cada actividad


Temporizador: la base del método pomodoro es, básicamente, dividir el trabajo en bloques, dedicando un período de tiempo específico para cada actividad

Esta noción viene del ensayo y error: es más fácil crear su división y estudiar cuánto tiempo se tarda para finalizar cada una de las tareas – o mejor, ¿cuántos pomodoros puedes completar en dicho tiempo?

Ah, no hace falta decir que usted necesita apagar el WhatsApp, Facebook, Instagram y todo lo que causa distracciones.

Una de las mayores dificultades es que usted tiene que realizar las actividades sin absolutamente ninguna interrupción, solo se detiene si se trata de una emergencia.

Una llamada del jefe (o su madre, mientras se estudia) o una llamada telefónica muy importante, por ejemplo, no pueden ser ignoradas. Ahí se parar el cronómetro – que no tiene que no tiene porqué tener forma de tomate, por supuesto – y se reanuda cuando se puede terminar sin ser interrumpida.

Por cierto, hablando en pausa, en esos cinco minutos pueden, muy bien, adaptarse a su necesidad. Si la actividad es mentalmente más exhaustiva, vale dar un descansito mayor para no empezar la siguiente tan cansado.

Lo ideal es ir probando el método pomodoro, ajustando de acuerdo a su necesidad de tiempo y pausas específicas. Es malo estar muy entusiasmado con algo, produciendo “locamente” y “tener que dejar”, porque se acabó el tiempo.

Entonces, para evitar ese tipo de situación, se adapta a los 25 minutos al tipo de actividad que se propone hacer. Escribir una redacción, por ejemplo, requiere de, al menos, una hora (la inspiración no siempre aparece), y por lo tanto hay que hacerla en dos tiempos

El método Pomodoro es una forma sencilla, barata y rápida de entrenar su concentración, así como conocer sus límites. La propuesta inicial no es tan larga, lo que facilita bastante la adhesión a la técnica. Después de todo, 25 minutos lejos del smartphone no matan a nadie, ¿no?

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