La crisis económica

La crisis económica mundial o Gran Depresión iniciada el año 1929 y la publicación de la Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero en el año 1936, de John Maynard Keynes, debilitaron profundamente las bases de la doctrina clásica de mercado.

La flexibilidad y el automatismo que los autores clásicos y neoclásicos atribuían al sistema de libre mercado y a los precios, como medios a través de los cuales se producía el ajuste entre la oferta y la demanda de la economía, no son aplicables hoy en día. La situación de crisis económica solo puede explicarse recurriendo a modelos más complejos.

La obra de Keynes estableció la posibilidad de que dicho ajuste entre oferta y demanda no se produjese, dándose situaciones de rigidez (huelgas, despidos, quiebras empresariales, monopolios, etc.) y desequilibrio económico que el mercado no restablecía por sí solo, lo que aconsejaba la intervención en la economía ante una grave situación de crisis económica.

Fases de la actividad económica. ¿Se repite la crisis económica?

El crecimiento de la economía y de la producción no es regular y estable, sino que atraviesa numerosos altibajos que lo hacen inestable. Se habla, pues, de fluctuaciones de la actividad económica o de crecimiento cíclico e irregular (en las últimas décadas el término utilizado es crisis económica). La producción, el empleo y el nivel de vida de todas las economías no son los mismos a través del tiempo. Algunas veces, nos referimos a estos momentos de irregularidad o inestabilidad con el término de crisis económica.

La crisis económica forma parte del ciclo económico

El crecimiento económico atraviesa, en su evolución, numerosas etapas de alta y baja actividad económica.

El ciclo de una economía, también llamado ciclo de negocios, tiene cuatro etapas claramente diferenciadas:

Depresión. Es el punto de inflexión o punto mínimo del ciclo (N). Fase en la que la economía sufre una contracción productiva, ya que su actividad se sitúa a un nivel mínimo, por debajo de su capacidad de producción. Situación económica crítica, con bajas expectativas de negocio e inversión, motivadas por una escasa demanda de consumo. Niveles bajos de producción y precios, acompañados de un elevado desempleo laboral. Es lo que denominamos crisis económica.

Recuperación. La economía, tras haber tocado fondo, supera el punto de inflexión y comienza a recuperar los niveles de consumo, inversión y empleo. Aumento en la demanda, lo que motiva un alza ligera en los precios y, por consiguiente, una mejora en las expectativas empresariales de producción. Es una fase de expansión en la producción y de salida de la crisis económica.

Auge. La economía alcanza un nuevo punto de inflexión o punto máximo del ciclo (M). Se suele decir que en esta fase la economía toca techo, queriendo significar que se encuentra al límite de su capacidad productiva y de empleo. Cualquier incremento de producción requiere nuevas inversiones que desarrollen la productividad de la mano de obra y maquinaria. Cualquier aumento en la demanda genera una elevación en los precios, ya que la oferta de producción crece muy lentamente. El nivel de beneficios es muy elevado, pese a que los costes resultan crecientes.

Recesión. La economía supera el punto máximo de inflexión e inicia su camino hacia la depresión, tras la aparición de quiebras generalizadas de empresas que originan descensos en la producción y en el empleo. Las reducciones en la inversión, ante las bajas expectativas, y en el gasto, al caer el empleo, motivan a su vez un descenso en los niveles de renta y precios; lo que anticipa una posible entrada periodo de crisis económica.

Características de la crisis económica

La crisis económica representa la situación actual en la que se encuentran una gran parte de los países del mundo, debido a la concurrencia simultánea de múltiples factores de naturaleza económica y social que, provocan el descenso generalizado del crecimiento de la producción.
Es característico de la crisis económica:

  • Tasas de actividad económica caracterizadas por bajos niveles productivos y altos índices de desempleo laboral (paro).
  • Situación económica inestable, marcada por desequilibrios en los niveles de precios (inflación) y crecientes déficits comerciales en las balanzas de pagos (endeudamiento exterior).
  • Deterioro de la situación de las empresas, públicas y privadas, debido a problemas de endeudamiento y renovación, así como la incertidumbre y la falta de expectativas rentables en la inversión (quiebras y desaparición de empresas).
  • Su profundidad, que está en función de la gravedad alcanzada por los anteriores factores y la prolongación en el tiempo. Ambos aspectos tienden a deteriorar, aún más, las estructuras y las bases de toda economía.
  • Finalmente, su extensión a nivel mundial, tanto a países ricos como a países pobres, debido a las múltiples intervenciones económicas existentes (situación de crisis económica mundial)..

La inflación y su relación con la crisis económica

La inflación se define como un incremento generalizado y sostenido de los precios por encima de su nivel normal. El nivel general de precios de una economía es una medida representativa del cómputo de los precios de los bienes y servicios que los individuos utilizan para su uso y consumo.

La inflación es uno de los grandes males económicos que sufre nuestra sociedad y su eliminación o contención resulta fundamental, ya que perjudica al consumo y a la inversión (aumenta el tipo de interés) y agrava el déficit público (se incrementa el coste de su financiación).

En su conjunto, la inflación deprime la actividad económica y genera pobreza y desencanto en los miembros de la sociedad (crisis económica). La inflación puede ser contemplada desde dos puntos de vista, según sea su causa, lo que lleva a hablar de inflación de demanda e inflación de costes.

exceso de demanda

La oferta se considera constante a corto plazo-linea vertical-al haberse alcanzado el nivel de pleno empleo o capacidad productiva limite; de tal forma que la adaptación de la oferta a los cambios en la demanda no es inmediata, sino gradual. Por tanto, todo incremento de la demanda-el paso de D. 1 a D.2-por encima de la oferta real de la economia-0.1-generará un incremento en el nivel de precios-paso de P. 1 a P.2-, manteniéndose la producción-X.1-constante.

Inflación de demanda

Según los autores clásicos y neoclásicos, defensores de una teoría monetarista de la inflación, la cantidad de dinero que las autoridades económicas ponen en circulación (M), sin tener en cuenta la capacidad productiva de la economía, es el determinante de la elevación de los precios (P).

Variaciones en M – Variaciones en P

Al existir en la economía una mayor cantidad de dinero en circulación, las unidades económicas dispondrán de una mayor capacidad de gasto, lo que originará, ante una oferta de producción dada, una subida generalizada de los precios.

Paralelamente Keynes desarrolló otra versión de la inflación vía demanda, en la que considera que el incremento generalizado en los precios (P) no viene determinado por la creación artificial de dinero (M), sino por un exceso de la demanda global o gasto de la economía (consumo, inversión o gasto público) sobre la oferta global o producción nacional.

Inflación de costes

La inflación puede estar motivada por una vía diferente a la demanda. La de los costes. Las presiones al alza, ejercidas sobre los salarios por parte de los trabajadores y a través de los sindicatos, pueden provocar que -si son aceptadas- los empresarios tengan que contar con unos costes de producción mayores.
Esto supone que los empresarios, para no ver reducidos sus beneficios, aumenten los precios de los bienes que destinan al mercado para su venta.

Asimismo el incremento de los impuestos, por parte del Gobierno sobre las unidades económicas privadas, es otro factor que provoca un aumento en los precios por la vía de los costes. Esas unidades, al ver disminuidas sus rentas, reclamarán mayores ingresos (salarios, beneficios, rentas o intereses), lo que trae consigo mayores costes y, en consecuencia, precios más elevados.

El desempleo en la crisis económica

El desempleo, coloquialmente llamado paro, es el segundo de los aspectos económicos que caracterizan la crisis económica actual. El desempleo abarca a todos aquellos individuos que desean trabajar, pero que no encuentran trabajo a los precios vigentes en el mercado (los minijobs y demás empleos basura propios de la crisis económica no pueden ser considerados empleo por mucho que insistan gobierno y CEOE).

La población activa, por otra parte, representa el número de personas de una determinada comunidad que se encuentra en edad de trabajo (entre quince y sesenta y cinco años, aproximadamente). La población ocupada será la diferencia entre la población activa y la desempleada. Aparte de lo señalado, existen trabajos esporádicos o temporales, muchos de ellos fuera de mercado laboral y que representan la economía sumergida o subempleo, algo que siempre aflora en momentos de crisis económica.

El mercado de trabajo durante la crisis económica

El enfrentamiento de la oferta laboral-individuos que buscan trabajo-y la demanda laboral-empresarios o individuos que buscan trabajadores-determina en el mercado de trabajo el nivel de empleo y salario de equilibrio de la economía. La oferta laboral (OL) depende directamente del precio del trabajo o salario (W), ya que cuanto mayor sea el salario mayor será el número de trabajadores dispuestos a emplearse (en situaciones de crisis económica la demanda de empleo se dispara).

La demanda laboral (DL) es por el contrario, inversa respecto del salario (W), ya que cuanto mayor sea éste, los empleadores tenderán a cambiar trabajo por otros factores más baratos (capital).

equilibrio de mercado

El equílibrio en el mercado de trabajo vendrá determinado por el salario W.O y la cantidad de trabajo L.O, correspondientes a la intersección de la oferta y la demanda laborales. De tal forma que un salario W. 1, superior al de equilibrio W.O, supondrá un exceso de oferta de trabajadores mientras que un salario W.2, inferior al de equilibrio W.O, supondrá un excéso de demanda de trabajadores. Ambos desequilibrios se corregirian automáticamente si el mercado funcionase de una manera flexible, pero de hecho no ocurre así. Niel salario ni el nivel de empleo existentes son los de equilibrio.

Demanda y oferta de trabajo

La oferta de trabajo viene determinada por el tamaño de la población, así como por la edad mínima necesaria para trabajar legalmente establecida en cada país. La demanda de trabajo depende, por otra parte, de cuatro factores:

  • La demanda presente y futura de bienes cuya producción precisa de trabajo.
  • Las expectativas empresariales de beneficio.
  • El coste del factor trabajo (salario) en relación con el coste de otros factores sustitutivos (maquinaria o capital).
  • Los avances tecnológicos.

El mercado de trabajo hoy en día no funciona de una manera perfecta y flexible, ya que existen una serie de factores institucionales que le condicionan e impiden el libre juego de la oferta y la demanda laborales. Tanto la acción de los sindicatos o grupos defensores de los intereses de los trabajadores, como la rigidez a la baja de los salarios son los factores que principalmente impiden el libre funcionamiento del mercado. Los gobiernos también pueden actuar ante situaciones de crisis económica.

Los trabajadores demandan salarios (W) en función del nivel de precios esperado (Pe): demandan salarios reales: W/P. Los empresarios fijan sus precios en función de sus costes de producción, en los cuales el salario ocupa una parte fundamental.

Por consiguiente, cualquier intento por parte de los sindicatos de incrementar los salarios, llevará al empresario a sustituir trabajadores a fin de reducir costes y no ver así afectados ni la su pervivencia de su empresa ni su beneficio. Esto supone, a su vez, una caída del empleo y un incremento de la productividad por trabajador empleado.

Sin embargo, en la medida en que el empresario no tenga libertad para modificar su plantilla de trabajadores ante una subida de salarios, sus costes se verán irremediablemente incrementados. Unos costes mayores suponen unos precios más elevados por parte de los empresarios, quienes no quieren ver su producción afectada. De este modo, se produce la inflación.

Alternativamente, si un empresario, ante la fuerte competencia de otras empresas que trabajan con costes inferiores, no puede incrementar sus propios precios, se verá abocado a una pérdida de cuota de mercado debido a sus mayores costes, su producción se reducirá y consecuentemente el nivel de empleo se verá afectado negativamente. Esto explica en parte la deslocalización de las empresas en periodos de crisis económica.

Clases de desempleo en periodo de crisis económica

El desempleo que sufren los individuos de una economía puede ser diferente en función de las causas que lo han motivado. Por ello es necesario distinguir:

  • Desempleo friccional, producido por deficiencias del propio mercado de trabajo que provocan una dilatación del tiempo que un individuo invierte en encontrar trabajo.
  • Desempleo estacional, originado por las fluctuaciones estacionales de determinadas actividades productivas, como cosechas, actividades de verano, invernales, etc.
  • Desempleo estructural, debido a un cambio en las técnicas productivas o en la demanda de productos.
  • Desempleo cíclico, característico de la crisis económica temporal.
  • Desempleo institucional, generado por los obstáculos institucionales en la movilidad y empleo del trabajo.
  • Desempleo depresivo, que es el desempleo permanente y a largo plazo.

La estanflación: inflación con estancamiento

El creciente desempleo y la rápida elevación de los precios-el estancamiento acompañado de inflación-recibe el nombre de estanflación, mal económico generalizado que se extiende rápidamente por todos los países y que en los últimos años está adquiriendo niveles muy pronunciados como consecuencia de la crisis económica mundial.

El economista británico A. W. Philips estableció mediante una curva decreciente una relación inversa entre salarios y empleo, lo que nos permite fijar la actual relación existente entre el nivel de los precios (P) y el nivel de paro existente en la economía (U).

De esta forma, a mayores niveles de inflación corresponderían menores niveles de desempleo, y al contrario. Sin embargo, existe otra versión más realista de los hechos introducida por el economista norteamericano Milton Friedman, representante de la nueva corriente monetarista en el pensamiento económico. Para Friedman, los trabajadores tienen perfecta información sobre la evolución de la economía, de tal forma que anticipan rápidamente las futuras subidas de precios. Esto supone que para cada nivel de precios o inflación, los trabajadores demandarán mayores subidas salariales reales, lo que traerá consigo un nivel de inflación más alto acompañado de altos porcentajes de paro, desapareciendo la alternativa entre paro e inflación.

En definitiva, cualquier medida de política económica por parte del Gobierno que trate de reducir el desempleo por debajo del nivel existente o tasa natural de paro (TN), estará condenada al fracaso. Esto es así, ya que cualquier intento de incrementar la demanda global de la economía mediante aumentos en el gasto público, a fin de que absorban los excedentes productivos y, de este modo, se genere empleo, no darán resultado, puesto que al desaparecer la alternativa paro inflación, la curva de Philips se hace vertical y sólo se conseguirá una mayor inflación manteniéndose el nivel de paro constante.

alternativa paro inflación

Esta relación describe el dilema con el cual se enfrentan hoy las políticas macroeconómicas en su lucha por la estabilidad de precios y pleno empleo.

El subdesarrollo. Los países que siempre están en crisis económica

Países subdesarrollados, en vías de desarrollo o atrasados son calificativos de aquellas economías que denominamos naciones pobres o Tercer Mundo, para diferenciarlas de los países ricos (Estados Unidos, Alemania, Canadá, Japón, Inglaterra, etcétera) y de los países intermedios (Israel, Italia, España, etc.).

La mayor parte del mundo (dos tercios aproximadamente) se encuentra en la actualidad en una situación de subdesarrollo (y permanente crisis económica) que viene caracterizada por los siguientes factores:

  • Bajo nivel de renta per cápita o por habitante.
  • Grandes diferencias de renta entre la población.
  • Atraso tecnológico e industrial.
  • Insuficiencia de equipo capital e inversión.
  • Economía basada fundamentalmente en la agricultura.
  • Altos índices de desempleo.
  • Mano de obra abundante y poco cualificada.
  • Escasez de recursos en relación con el número de habitantes.
  • Fuerte endeudamiento con el exterior.

Las economías subdesarrolladas (India, Pakistán, Indonesia, casi toda Africa, gran parte de Latinoamérica, etc.), producen básicamente para su autosuficiencia. Son países que precisan de fuertes inversiones, públicas y privadas; carecen en gran medida de servicios educativos, sanitarios, alimenticios, etc. La incapacidad administrativa de sus gobiernos para salir de esa situación es debida a la escasez de medios y al alto grado de pobreza que sufren.

Su mano de obra abundante y barata permite producir a estos países con unos costes bajos, pero la comercialización de sus productos ha sufrido el descenso de la economía mundial, el declinar del comercio internacional y el hundimiento en los precios, lo que refuerza aún más su crítica situación. Las naciones subdesarrolladas precisan para su recuperación de la ayuda de los países ricos e industrializados, sin embargo, existen excepciones. Nos referimos a dos tipos de países que han conseguido salir del atraso económico por motivos diferentes.

En primer lugar, aquellos países que gracias a sus recursos petrolíferos-Venezuela, Méjico, Irán, etc.-han experimentado una cierta recuperación económica, aunque sus ingresos deriva dos del petróleo son muy sensibles a los conflictos internacionales. En segundo lugar, los nuevos países industrializados-Hong-Kong, Taiwan, Corea del Sur, etc.-que mediante los equipos de producción o capital importados a bajo precio, han desarrollado una producción en serie de bienes manufacturados a un reducido coste, lo que les ha permitido incrementar sus ingresos por exportaciones y salir de la situación. ¿Será alguno de estos el camino para salir de la crisis económica actual?

Crisis económica y sentimientos en la crisis

Bien es sabido que el mapa de consumo de los individuos se basa en expectativas así como en conjuntos de información, por lo que ni toda la información se obtiene en tiempo real por el consumidor a la hora de tomar sus decisiones ni tampoco las expectativas de éste han de ser completamente racionales, entre otras cosas, no solamente por la condición de psique, si no por la mera existencia del marketing, de las ciencias del consumismo, entre otras… Sin embargo, la duda que sigue subsistiendo es si el descenso de consumo es el debido a la crisis o si la crisis la genera la conciencia de crisis económica.

A los que les agrade el estudio bursátil mediante el análisis técnico o chartismo, siempre les interesan las figuras que el comportamiento está teniendo del título, si un floor, si una bandera, si un hombro-cabeza-hombro, un pico ascendente, etc… y todo ello conduce a que dada una forma del comportamiento todos los agentes descuenten los efectos anticipados del comportamiento basándose en conjuntos de información anteriores al momento de formulación de sus expectativas futuras.

Con esto, la duda subsistente es, se realiza la figura porque el comportamiento de los individuos es el previsto o los individuos se comportan previsiblemente de acuerdo con la figura debido a la formulación de sus expectativas en T-1. Con esta duda previa, ahora vemos la crisis, en la que primero vemos que en algunos casos desde luego está fundada (G-14, Habitat, Colonial, Martinsa-Fadesa…), pero no en todos los sectores, por lo que, de dónde se generaliza este temor, por qué se generaliza y qué fin tiene, si es que lo tiene. Una respuesta a esta situación es que el consumidor deja de creer en que su riqueza sea la misma en el período T+1, luego no descuenta sus posibilidades de inversión y deja de ser foward-looking, lo que conlleva a que fracasa la planificación y fracasa con ello la idea de posibles inversiones a futuro, luego lo que ello conlleva es que se agota la idea de un comportamiento pluri-periodal y se convierte en un consumo o riqueza vital del individuo que se agota en el mismo período.

Crisis y sentimientos en la crisis

Crisis y sentimientos en la crisis.

Ahorrar o gastar, la duda en momentos de crisis

Con todo ello, el consumidor, formula en el momento T la decisión de gastar o ahorrar no pensando en el futuro, si no con la información pasada, de la que se desprende que el futuro es incierto y posiblemente peor, con lo que el individuo, no se arriesga en su comportamiento y decide que la inversión sea nula y sea en la mayor parte ahorro, por lo que, finalmente, sólo se pude entender una cosa, que los sentimientos del individuo hacia el futuro han cambiado, y con ello, sus preferencias de consumo e inversión. Por tanto, lo que nos queda plantearnos es si la información que usamos de la crisis es la suficientemente buena y si las previsiones que hacemos son creíbles, siempre y en todo caso, para al menos, justificar económicamente que no gastemos y ahorremos, no que, por el contrario, nos comportemos irracionalmente y nos dejemos llevar por el mercado.

Cómo mantener un trabajo en plena crisis económica

El panorama económico a nivel mundial no se encuentra en su mejor época, la recuperación de la crisis de este ámbito no ha logrado ser total y sus repercusiones siguen afectando a distintos países alrededor del mundo. En consecuencia, durante este período se han visto de forma repetida recesiones en distintos países, provocando con esto un mayor número de desempleo y una contundente inestabilidad laboral, no obstante, esta situación de carácter económico que siempre llega a afrontar cualquier Estado no necesariamente debe significar la perdida de tu trabajo, aunque el plano laboral sea desfavorable existen distintos métodos y técnicas que se pueden desempeñar para evitar un posible despido en estas situaciones. Nosotros vamos a intentar darte consejos sobre como mantener un trabajo en plena crisis económica.

Como mantener un trabajo y sobrevivir a la crisis

Como mantener un trabajo y sobrevivir a la crisis

Si de verdad valoramos nuestro empleo podemos emplear distintas prácticas para realzar nuestro valor en la empresa o lugar del que formemos parte. En primer lugar, debes buscar volverte imprescindible en la medida de lo posible en este ambiente, esto va referido a que debes ser tanto único como valioso para que ni siquiera lleguen a considerar despedirte del trabajo, existen diversas maneras para lograr esto, pero en todas y cada una deberás ser constante y esforzarte todos los días para que tu estadía sea apreciada.

Una de las formas de lograr esto es especializándote en un aspecto que nadie más maneje dentro del lugar, puede ser en un programa o software de computadora que sea importante, o puede ser incluso desde un aspecto técnico, como por ejemplo, saber arreglar los ordenadores o sus componentes, la impresora, el filtro de agua, puedes buscar cualquier cosa que sea de uso diario en donde trabajas que puedas reparar sin mucho esfuerzo, si no logras encontrar algo así de único, puedes intentar por otra lado ser el mejor en esto, ya que si bien es difícil encontrar algo que nadie sepa realizar, ser el mejor haciéndolo a la vez te vuelve imprescindible.

Otra manera de lograr destacarse en el ámbito laboral es logrando manejar la puntualidad en todos sus aspectos, esto lo puedes lograr llegando al lugar de trabajo varios minutos antes de lo que deberías, resulta incluso preferible que consigas dirigirte al espacio antes del jefe o personal de recursos humanos, ya que normalmente estos poseen la capacidad de disuadir o convencer de la importancia de un empleado, a la vez, la puntualidad va referida a entregar cualquier tipo de asignación antes del tiempo especificado o solicitado, en ocasiones puede resultar agobiador, pero es completamente necesario en estos aspectos.

Para finalizar, la manera perfecta de mantener un trabajo es simplemente haciéndolo constantemente, es imperante que evites darle a tu jefe o superiores razones para despedirte, y no encontrarán motivos suficientes si logras mantener tu desempeño todo el tiempo, puede que en situaciones no consigas entregar una asignación a tiempo, pero con tal de que sea impecable y superior incluso a muchos de los demás trabajos realizados, podrás estar definitivamente seguro que el empleo que posees no correrá mayor peligro a lo largo de la duración de esta recesión en el país.

¿Cómo mantener tu empleo en época de crisis?

Muchas personas, en época de crisis, temen perder su empleo. Sin embargo, antes que temer debido a esta situación, podemos poner en práctica una serie de consejos bastante sencillos que deberemos de poner en práctica para aumentar las oportunidades de mantener nuestro empleo en una época de crisis.

Cuestiónate

¿Será que hay algo que podrías estar haciendo de manera diferente? ¿Podrías pedir una transferencia, haces lo que se espera de tu puesto, trabajas bien en equipo? Serán algunas preguntas que deberemos de plantearnos para analizarnos y analizar mejor nuestra situación en una época de crisis. Esto te ayudará a conocerte mejor.

Trabaja duro

Los empleadores, normalmente, lo primero que tomarán en cuenta es el rendimiento de los empleados, así como la importancia de los mismos dentro de la empresa. Por ello, si la empresa decide disminuir los gastos, los menos eficientes son los primeros en salir.

No te retrases

Los empleados que llegan tarde, que prolongan la hora de almuerzo, que pierden el tiempo en vano, y que salen más temprano de la oficina, suelen tener una mala imagen o ser tildados de perezosos. Y esta fama es extremadamente negativa y difícil de perder.

Valora tu tiempo

Puede que no valores tu trabajo actual porque no te gusta tu equipo de trabajo (o porque no te agradan las acciones que llevas a cabo). Por lo tanto, trata de hacer que tengas un equipo unido, y no hables mal de ninguno de tus compañeros. Además, las personas que esparcen rumores y hacen denuncias contra otros en el trabajo siempre son mal vistas.

Sé flexible

La flexibilidad puede ser uno de los factores que hacen que mantengas tu trabajo. Cuando la empresa necesita de alguien que cambie de posición, cargo, trabaje los fines de semana o haga horas extras; comunica a tu jefe saber que puede contar contigo. Tu jefe va a valorarte más y, tal vez, puedas tener oportunidades de una promoción.

Es difícil mantener un trabajo en plena crisis económica

Es difícil mantener un trabajo en plena crisis económica

Ofrece ayuda

Una de las mejores maneras de conseguir (y proteger) la estabilidad en el trabajo es fungir como voluntario para nuevas iniciativas. Llama a las responsabilidades, no huyas de ellas.

No te quejes

A nadie le gusta alguien que se queja la mayor parte del tiempo. Si no te gusta de tu trabajo, piensa que hay miles de personas que les gustaría estar en tu lugar.

Guarda tus pensamientos para ti mismo

Aunque odies tu trabajo, guárdalo para ti. Sólo comparte esta información con tu familia y con amigos cercanos. No necesitas contarlo al mundo. Recuerda la ley de Murphy.

Sé positivo

La negatividad es contagiosa. Sin embargo, la positividad también lo es. Cuanto más seas positivo, aunque te encuentres en una situación mala, mejor lidiarás con el problema.

Sé realista

Tal vez no sea tu trabajo favorito. Tal vez te gustaría estar trabajando en otra cosa. Sin embargo, necesitas de dinero y esto justifica que mantengas tu trabajo actual hasta que, al menos, encuentres otro.

Cuando todo falla

Si todo esto aún no te ha convencido, comienza a buscar otro trabajo y planea tu salida; siempre de manera positiva y optimizando tus oportunidades.

 

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