¿Cómo ser un mejor jefe?

Muchas veces la imagen que se tiene de un jefe es la de un ogro, un tipo malencarado y mandón, si quieres saber cómo es un buen jefe o deseas serlo, a continuación te damos unas sencillas pautas:

Un buen jefe ofrece ayuda y acepta ayuda cuando la necesite. Un mal jefe nunca ayudará a los demás, o pedir ayuda. Es demasiado inseguro. No quiere aparecer como si no tuviera todas las respuestas o teme que, si ayuda a alguien a tener éxito, esa persona obtendrá todo el crédito.

Hace lo mejor por su cuenta, por supuesto, pero cuando necesita una mano con algo, no duda en preguntar. Al mismo tiempo, ayuda a otros de buena gana y amablemente, sin restricciones y sin hacer que la gente se sienta en deuda con él como resultado. Esto le dará el respeto que necesitará en su camino.

Si tiene que dar una crítica, lo hace en privado. Un mal jefe no tiene ningún problema con gritar a alguien delante de todo el mundo. Puede pensar que está mostrando su autoridad, pero de hecho, criticar públicamente a la gente es un signo de un jefe incompetente. Las evaluaciones de los empleados, especialmente las menos estelares, no son un deporte de espectadores.

Te decimos como ser un buen jefe

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Toma la crítica como una oportunidad para aprender. Debido a que los jefes malos son inseguros, no están abiertos a sugerencias sobre cómo hacer las cosas más inteligentes, más rápidas o, en general, de mejor manera. Pero una actitud arrogante normalmente disuadirá a la gente de comentarle sobre problemas y contratiempos, hasta que sea demasiado tarde para arreglarlos y los problemas sean mayores.

Un buen jefe escucha, recopila toda la información útil que puede y luego centra su atención en hacerlo mejor.

Deja su vida personal en casa. Un jefe malo a menudo inyectará demasiados detalles de su vida privada en el lugar de trabajo. Pero la oficina no es el lugar para la terapia de grupo. Es importante establecer límites, para que la atención de todo el mundo se centre a donde pertenece.

Si alguien en su equipo está distraído por un problema personal, un buen jefe necesita tener una política de puertas abiertas, donde la gente sienta que puede hablar con él, y que éste sea comprensivo. Pero su papel debe destinarse a dar ayuda profesional a los miembros del equipo y no específicamente a la ayuda personal. Si un jefe se convierte en amigo de todos y confidente, su autoridad como jefe es socavada.

No habla por hablar. Nunca. Los malos jefes nunca piensan dos veces en difundir rumores, especialmente los desagradables, si eso es ventajoso para ellos. Pero los chismes no sólo son perjudiciales y destructivos, sino que es una pérdida de tiempo y energía, y no aportan nada para lograr las metas planteadas.

Ser un buen jefe no significa ser amigable siempre, sino ser realmente humano y comportarse correctamente según las situaciones lo exijan. Recuerda que en un trabajo, sea el que sea, el elemento más importante es, precisamente, el humano. Un jefe, en su día a día, trabajará con personas, personas que tienen aspiraciones, problemas personales, un pasado detrás que los influye, familia, etc.; todo esto de la misma manera que el jefe; por ello, la comprensión o, mejor dicho, la empatía, es una de las características esenciales que cualquier jefe (se trate de la empresa o el negocio que sea) debe de presentar.

Ahora que lo sabes, ¿tu jefe es un buen o mal jefe?; o bien, puede ser que tú ya hayas alcanzado un puesto semejante en tu empresa, ¿eres tú un buen jefe?

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