10 formas de gestionar a tu jefe

Sería maravilloso si el éxito residiera solamente en tu habilidad para desempeñar tu trabajo; sin embargo, eso es menos que la mitad de lo necesario: ascensos, promociones y otras recompensas a veces dependen directamente de si puedes lidiar con tu mánager, en vez de si tu mánager es bueno gestionándote a ti.

Afortunadamente, mantener a tu jefe feliz y de tu parte no es tan difícil, si sigues estas simples reglas:

1.- Piensa en tu jefe como si fuera un recurso

En vez de ser un supervisor, o peor, un padre; considera a tu jefe como un proveedor de servicios que te ayuda a hacer tu trabajo. Tu jefe te asegurará los recursos que necesitas, hará decisiones a tu favor, administrará tus problemas interdepartamentales, y asegurará dinero para que obtengas un ascenso.

2.- Mantén tus promesas

Tu jefe quiere confiarte que harás el trabajo correctamente, y así, él o ella no quedarán en el aire. Por lo tanto, cuando aceptes una nueva tarea, realízala como lo más pronto posible. Siempre entrega tus trabajos.

3.- Sin sorpresas

Incluso si tienes miedo de que las malas noticias hagan molestar a tu jefe, no esperes hasta el último minuto para dárselas. Las informaciones frecuentes son tu mejor y única defensa.

4.- Tómate tu trabajo en serio

Tu jefe no espera que tú seas perfecto, pero claramente aprecia cuando es obvio que en realidad te preocupas por lo que estás haciendo. Por otra parte, no quiere decir que debas tomarte el trabajo de forma obsesiva.

5.- Sugiere, pero luego cumple

Cuando vez que tu jefe está a punto de tomar una decisión poco conveniente en algún aspecto, puedes, y deberías, sugerir una mejor alternativa. Sin embargo, una vez que tu jefe haya tomado dicha decisión finalmente, deja de darle vueltas dos veces al asunto y haz lo que puedas para implementarlo de la mejor manera, a pesar de tu pensamiento del tema.

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6.- Provee soluciones, no quejas

Nada irrita más a un jefe que estar obligado a escuchar tus quejas acerca de las cosas que, o no estás dispuesto a cambiar, o están fuera de las posibilidades de tu jefe. No saques a relucir un problema si no tienes una solución en mente.

7.- Comunícate claramente

Cuando estés lidiando con tu jefe, habla y escribe en oraciones cortas, usa la menor cantidad de palabras posibles para llegar a un punto, y haz que ese punto sea fácilmente entendible. Esto hace que el trabajo de tu jefe sea más fácil, lo que ayuda a que tu trabajo también lo sea.

8.- Haz tu mejor trabajo

Los jefes esperan que hagas tu trabajo como sólo tú puedes hacerlo, al superar los obstáculos que harían que otras personas no pudieran lograr lo que tú haces. Ellos esperan lo mejor, así que dales eso.

9.- Explícales cómo eres mejor “gestionado”

Como todos los jefes tienen un estilo de gestión “por defecto”, depende de ti hacerle entender cómo él o ella pueden ayudarte a hacer mejor tu trabajo.

10.- Haz que tu jefe sea exitoso

Sin importar lo que diga la descripción de tu trabajo, tu prioridad tope siempre será hacer que tu jefe sea exitoso. Similarmente, el trabajo de tu jefe es hacerte más exitoso a ti. Si tu jefe no capta este concepto de reciprocidad, entonces tu prioridad máxima será conseguir un jefe diferente.

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