Historia del pensamiento económico

Toda actividad humana ha tenido, desde el principio de los tiempos, un profundo sentido económico. La recolección de alimentos, la cría de animales o las luchas entre tribus, son actos que encierran en sí mismos la consecución de unos determinados objetivos, de unas determinadas necesidades de índole económica: lograr un mayor bienestar, consumir, comerciar, aumentar la riqueza, etc. Obedecía a un pensamiento económico. Y en este largo artículo os ofrecemos una breve historia del pensamiento económico en la que podremos ver su evolución.

La Economía -ciencia administradora de los recursos escasos- analiza estos actos humanos que persiguen unos fines económicos concretos.

La ciencia económica no surge de forma repentina, sino que tiene una larga evolución. Es necesario el análisis del pensamiento económico a lo largo de la historia para comprender la situación actual de la Economía. Ésta configura su estructura mediante la recopilación de datos y conclusiones válidas aportados por las diferentes corrientes económicas cuyos métodos e investigaciones varían según la época en que nos encontremos y conforman la auténtica historia del pensamiento económico.

Historia del pensamiento económico. El pensamiento económico en la antigüedad

Las civilizaciones hebrea y griega, además de contribuir de manera importante a la formación de las bases de la actual civilización occidental, se incluyen en la corriente antigua del pensamiento económico.

Por una parte, la Biblia contiene en sus páginas numerosas referencias al mundo económico impregnadas de un profundo carácter religioso y moral. Allí se pueden encontrar los albores de la historia del pensamiento económico. Por otra parte, la economía -palabra de origen griego que hacía referencia a la administración del hogar- también estaba presente en la antigua Grecia. La historia del pensamiento económico, desarrollado en el núcleo de la vida social griega -la polis o ciudad-estado- proviene de las disertaciones mantenidas por los filósofos. La rígida e inamovible estratificación social era la base que sustentaba la comunidad griega, residiendo el trabajo productivo en las clases más bajas (los esclavos).

Aspectos notables de esta época son:

  • La adaptación del alfabeto fenicio y la extensión de las colonias griegas por el Mediterráneo favoreció el desarrollo del comercio.
  • La aparición de la moneda estimuló la acumulación de riqueza y préstamos con interés.
  • El consumo estaba destinado a fines básicos (vivienda, alimentación y vestido) y la inversión era improductiva al financiar actividades que no generaban beneficios (fiestas y espectáculos).

Destacaron dos filósofos cuyas ideas han permanecido hasta nuestros días.

  • Platón (427-347 a.C.). Rechazaba la propiedad privada y los actos comerciales, ya que generaban, según él, luchas internas y consideraba fundamentales la división del trabajo y la especialización del individuo.
  • Aristóteles (384-322 a.C.). Su contribución a la economía fue mucho mayor. Preocupado por las necesidades humanas y su satisfacción, distinguía actividades humanas naturales (caza, pesca, agricultura…) que proporcionaban los recursos naturales y actividades no naturales (comercio, usura…) que permitían ganancias monetarias y riqueza ilimitada
    Consideraba el dinero un instrumento fundamental para el desarrollo económico, ya que facilita el intercambio al medir la riqueza y los bienes objeto de ese intercambio, permitiendo un precio justo para cada bien. Aristóteles distinguía ya entre propiedad pública o estatal y privada o particular, considerando esta última idónea para el progreso económico porque evitaba la concentración de poder por parte del gobierno. Aristóteles y Platón son los padres de la historia del pensamiento económico en la antigüedad clásica.

Historia del pensamiento económico durante la Edad Media

Durante la Edad Media cabe señalar dos períodos claramente diferenciados:
Alta Edad Media:
– Economía fundamentalmente agraria y de subsistencia (no se produce para el intercambio, sino únicamente en función de las necesidades).
– Resurgimiento del trueque, es decir, el intercambio de unos bienes por otros sin el empleo de dinero.
– Propiedad de la tierra como principal forma de riqueza. Apogeo del feudalismo o dominio señorial sobre la tierra.
Baja Edad Media:
– Revolución comercial. Resurgimiento de las ciudades y de la economía monetaria.
– Desarrollo demográfico que estimula el crecimiento de los cultivos al ser necesarios más alimentos.
– Intensificación de la actividad artesanal y avances tecnológicos (transportes, nuevas energías…), que, junto a una economía desarrollada principalmente en las ciudades, supuso la aparición de excedentes a los que se dio salida mediante el comercio.

Durante toda la Edad Media la Iglesia fue uno de los grandes centros de poder junto a las monarquías. Su influencia se dejó sentir en todas las ramas del saber, de tal forma que la historia del pensamiento económico de la época va a estar ligada a consideraciones de carácter teológico-moral.

Bajo el nombre de Escolásticos se agrupa un conjunto de autores eclesiásticos medievales cuyas enseñanzas económicas tienen un planteamiento fundamentalmente moral y no científico. Entre ellos sobresale Santo Tomás de Aquino (1225-1274), quien alude a varios temas económicos, entre los que destacan el justo precio, la usura, el interés y la propiedad privada. Conceptos que marcan la historia del pensamiento económico durante la Edad Media.

Siglos más tarde es digna de mención la Escuela de Salamanca, cuyos miembros darían un gran impulso a la ciencia económica mediante la formulación de una teoría subjetiva del valor de las cosas y el establecimiento de las bases de una teoría cuantitativa del dinero.

El Mercantilismo en la historia del pensamiento económico

Con el nombre de Mercantilismo nos referimos al conjunto de prácticas y doctrinas que tuvieron lugar en Europa entre los siglos XVI-XVII y con las cuales se inicia propiamente el estudio del hombre en el entorno económico. La Economía ya es considerada una ciencia y se la conoce como Economía política.

Los mercantilistasespecie de asesores de los gobernantes en materia económica– buscaban ante todo la unificación nacional y para ello pretendían el desarrollo del Estado y de la riqueza nacional. Se perseguía la unificación no sólo política, sino también económica, a partir de la organización de un sistema tributario y monetario.

Para los mercantilistas el dinero, constituido esencialmente por monedas de oro y plata, era un elemento fundamental para la prosperidad del Estado. Pero sobre todo destacaban el papel que el comercio, y en concreto el comercio exterior, jugaba en la economía como instrumento suministrador de los distintos elementos (metales preciosos, mercancías, tecnología, etc.) necesarios para el desarrollo.

El Mercantilismo defiende el proteccionismo de los intereses de cada nación cuya organización confiaban al poder del Estado.

Richard Cantillón (1697-1734) por su obra Ensayo sobre la naturaleza del comercio en general, uno de los primeros tratados sobre economía, fue uno de los mercantilistas más destacado.

La Fisiocracia en la historia del pensamiento económico

La Fisiocracia, primera escuela de economistas, se desarrolló en Francia durante el siglo XVIII y su lema principal fue el laissez faire (es decir, la no intervención del Estado en los asuntos económicos), de tal forma que la economía funcionase determinada exclusivamente por las acciones individuales de los hombres a través del mercado.

Frente al intervencionismo estatal mercantilista, los fisiócratas proponen un mayor progreso nacional mediante el liberalismo de los procesos económicos y la creación de una agricultura a gran escala.

Francoise Quesnay (1694-1774) nos muestra en su Cuadro económico (1758) el proceso de creación y distribución de riqueza en el seno de la sociedad, riqueza que tiene una única fuente, el sector agrícola.

La agricultura es para los fisiócratas el único sector capaz de desarrollar una actividad productiva, o sea, de generar un excedente sobre el gasto realizado, frente a la esterilidad del comercio y la industria.

Los fisiócratas, defensores de la libertad y de la propiedad, influyeron considerablemente en la orientación liberal de futuros sistemas sociales, marcando para siempre la historia del pensamiento económico.

El pensamiento clásico en la historia del pensamiento económico

Durante los siglos XVIII y XIX, etapa de la historia del pensamiento económico en que una ola de liberalismo y crecimiento industrial visitaba Europa, se desarrolla la Escuela clásica en Inglaterra.

Historia del pensamiento económico.. Adam Smith. Aguafuerte basado en el original de 1787 por James Tassie. Uno de los padres del pensamiento económico

Adam Smith. Aguafuerte basado en el original de 1787 por James Tassie. Imagen obtenida de la Wikipedia. Historia del pensamiento económico.

Adam Smith (1723-1790) fue el precursor de esta escuela y con su obra Investigación acerca de la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones (1776) supuso un acontecimiento trascendental en la historia del pensamiento económico. Sus ideas reflejan el sentir de una clase burguesa que comenzaba a desarrollarse en el seno de la Revolución Industrial iniciada en Inglaterra. Enemigo de la política económica intervencionista del Estado imaginaba un mecanismo en el cual el libre comportamiento de los individuos en busca de su propio interés –guiado por una mano invisible– llevaría al beneficio de toda la sociedad, de una forma natural y automática. Adam Smith consideraba que el laissez faire introducido por los fisiócratas permitiría escoger los medios y sistemas productivos capaces de generar la máxima riqueza.El mercado o los múltiples intercambios de la economía armonizarían los distintos intereses individuales con el bienestar común, quedando la función del Estado limitada a la defensa nacional y administración de justicia. De esta forma, el fabricante, guiado por el máximo beneficio, habrá de producir aquello que más necesite la sociedad, mientras que el trabajador, guiado por el máximo salario, trabajará donde más se le necesite.

Thomas Robert Malthus (1766-1834) representa la visión pesimista del pensamiento clásico frente a la optimista de crecimiento económico smithiana. Su obra Ensayo sobre el principio de la población (1798) muestra un gran obstáculo con el que tenía que enfrentarse el laissez faire: De no arbitrar medidas inmediatas, puesto que la población aumenta en progresión geométrica, acabará por superar a los alimentos, que crecen en progresión aritmética y ello producirá la miseria humana. Malthus marca un hito en la historia del pensamiento económico, pese a que su teoría fue superada por los avances tecnológicos.

David Ricardo (1772-1823), considerado el centro de la Escuela Clásica, en Principios de Economía Política (1817) muestra su preocupación no por el crecimiento, sino por la distribución de la riqueza. Destaca también su teoría sobre el valor de los bienes el cual reside en el trabajo que su producción requiere (Teoría valor-trabajo).

John Stuart Mill (1806-1879) discrepa con David Ricardo y subraya que el valor de los bienes reside no sólo en el trabajo, sino en todos los factores que intervienen en su producción (maquinaria, empresario, trabajo…).

Reacciones al pensamiento clásico en el siglo XIX

Karl Marx en 1875.

Marx en 1875. Imagen obtenida de la wikipedia

Karl Marx (1818-1883), filósofo y economista alemán, autor de El Capital (1867), critica el sistema clásico basado en la libertad de empresa y el mecanismo de mercado. Está en contra del sistema capitalista y critica al empresario al que acusa de entregar al trabajador una parte mínima del valor total de la producción (el salario), mientras que la mayor parte del beneficio productivo queda en su poder (la plusvalía).La Escuela histórica, desarrollada en Alemania, se manifiesta contraria a la teoría económica clásica a la que considera alejada de la realidad y se opone a libertad económica indivi dual, mostrando su apoyo al intervencionismo del Estado y al protagonismo que los hechos históricos deberían tener en la economía.

El Marginalismo en la historia del pensamiento económico

A principios del año 1870 surge por diferentes vías esta nueva corriente en la historia del pensamiento económico, cuyos principales artífices son:
Carl Menguer (1840-1921), perteneciente a la escuela austríaca, se ocupa del estudio de los bienes económicos y su valor.
León Walras (1834-1910), perteneciente a la escuela matemática de Lausanne, analiza el camino hacia el equilibrio general de la economía mediante ecuaciones matemáticas.
Wiiliam Stanley Jevons (1835-1882), destacado economista inglés, desarrollaría el concepto de utilidad (es decir, en qué medida un bien satisface las necesidades).
La corriente marginalista se enfrenta a la Escuela histórica y defiende la validez universal de las leyes clásicas, e introduce en el análisis económico la Teoría subjetiva del valor, desarrollando el concepto de marginalidad: el valor de un bien depende de su utilidad marginal, o sea, de la satisfacción que produce la última unidad de ese bien. El problema central para ellos no es el crecimiento económico, como ocurría en los economistas clásicos sino el equilibrio de la economía y la óptima asignación de recursos.

La Escuela neoclásica en la historia del pensamiento económico

A raíz del marginalismo surge la Escuela neoclásica que abarca la etapa que va desde finales del siglo XIX hasta los años treinta. Continuó la tradición clásica del laissez faire y de la Economía de mercado –capitalista– y se interesó por la determinación de los precios en el seno de la economía.

Alfred Marshall (1842-1924), crea la cátedra de Economía de Cambridge y en su obra Principios de Economía (1890) aborda el llamado equilibrio económico parcial e introduce en el análisis económico la hipótesis caetaris paribus, de gran interés ya que permite estudiar una variable económica mientras todas las demás
permanecen constantes.

Otra serie de economistas contribuyeron con sus aportaciones al enriquecimiento del modelo neoclásico y entre ellos destacan:
Knut Wicksell (1851-1926), economista sueco y seguidor de Menguer, defendió la economía mixta (privada y pública).
Vilfredo Pareto (1848-1923), economista italiano y seguidor de Walras, introduce la llamada Economía del Bienestar.
Irving Fisher (1867-1947), economista y matemático norteamericano, analiza las variables del precio y del interés.

Reacciones al pensamiento neoclásico

El Institucionalismo, surgido en la sociedad norteamericana, es otra corriente económica cuyo autor más destacado es Thorstein Veblen (1857-1929). Éste se manifiesta en contra del carácter abstracto del pensamiento neoclásico y resalta la importancia que tienen las estructuras y comportamientos de ciertas organizaciones económico-sociales para la economía, como son las empresas, los sindicatos, el Estado, etc.

La revolución keynesiana
La crisis mundial de 1929 manifestada en el hundimiento de la Bolsa de Nueva York creaba un antes y un después en la historia del pensamiento económico en el otoño de ese año, produjo el más profundo bache de la historia de la economía Internacional y el derrumbamiento de toda la teoría económica vigente en ese momento resquebrajando la construcción de la historia del pensamiento económico.

Esta teoría, basada en el libre y automático funcionamiento del mercado, no ofreció ninguna medida de política económica que permitiera el restablecimiento de las economías de los distintos países.

Keynes en 1946. Imagen obtenida de la Wikipedia para ilustrar un artículo sobre historia del pensamiento económico.

Keynes en 1946. Imagen obtenida de la Wikipedia para ilustrar un artículo sobre historia del pensamiento económico.

John Maynard Keynes (1883-1946), uno de los más grandes economistas de la historia, motivado por los hechos escribió la Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero (1936), donde afirma la posibilidad de que exista equilibrio económico con una reducida actividad, es decir, con paro (situación que había sido considerada como un desequilibrio en el pensamiento económico tradicional).Para el, el sector público, el Estado, tenía una importante función que cumplir en la economía: complementar al sector privado con medidas de política económica e inversiones públicas en la pugna por alcanzar el objetivo económico fundamental.

Este objetivo prioritario no era otro que la lucha contra el desempleo, mal que afecta a todas las sociedades hoy en día.
La obra de Keynes fue revolucionaria entonces para la historia del pensamiento económico por lo original de sus aportaciones y por su enorme influencia en la economía posterior.
La corriente Postkeynesiana o economía convencional, surgida tras el pensamiento keynesiano, recoge una síntesis de las ideas keynesianas y neoclásicas, que, sin embargo, tampoco ha estado libre de numerosas críticas procedentes de otras corrientes económicas.

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